Redirected, dirigida por Emilis Velyvis

Redirected, dirigida por Emilis Velyvis

Imagina que el día que vas a pedirle matrimonio a tu novia, tus tres mejores amigos (que podrían ser perfectamente los tipos más sinvergüenzas de toda Inglaterra) te involucran en un robo a unos mafiosos. Imagina que, pretendiendo huir de acabar lisiado por dichos mafiosos, acabas en un avión con destino Malasia. Ahora pongámonos en situación y plantémonos en 2010, en plena erupción del volcán islandés Eyjafjallajökull. Tu vuelo a la otra punta del mundo se desvía y acabas en Lituania. Y los mafiosos te han seguido hasta allí. Pues esa es la premisa de Redirected.

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“Redirected”, dirigida por Emilis Velyvis.

Coproducción entre Reino Unido y Lituania, la tercera película de Emilis Velyvis es un conjunto de gags y situaciones hilarantes entorno a cuatro ingleses perdidos en la Europa del Este. Mucha mala hostia (la que hace falta en productos de este tipo), un guion tan tramposo como lleno de vacíos sin sentido, un desternillante sentido autoparódico y el hecho de tomarse poco en serio a sí misma, son aspectos que, buenos o malos, únicamente conjugan para llevar a cabo un cometido: el de mostrar los tópicos con los que vemos a nuestros vecinos de la Europa oriental y reírse de ellos. Como ejemplo clave, uno que aparece de forma no menos sutil: el grafiti que reza “Bienvenidos a Lituania”, el cual nos avisa de que vamos a vivir justo lo peor que podíamos imaginar que pasaría en la Europa del Este.

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“Redirected”, dirigida por Emilis Velyvis.

Corrupción, mafias, prostitutas, curas lujuriosos, ladronas, yonquis, policías, pueblerinos armados y cuatro descerebrados conforman el plantel de lo que bien podría ser la secuela/reboot lituano de Airbag (Juanma Bajo Ulloa, 1997). Muy pasada de rosca y con un Vinnie Jones en un papel de jefe mafioso que le viene como anillo al dedo (sin anillo, en este caso), cabe pensarla como el producto de divertimento que es, más cercano al conjunto de gags que a otra cosa. Lástima que, llegados a cierto punto, el gag parezca estar demasiado alargado y pierda fuelle, dejando de funcionar como al principio. Y es que, cuando se decide poner toda la carne en el asador desde el primer momento, la fórmula acaba por convertirse en repetitiva e insustancial, haciendo como única forma de disfrute el no tomársela muy en serio, tal y como Redirected  hace de sí misma.

 

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