¿QUÉ HACEMOS CON KEN LOACH?

¿QUÉ HACEMOS CON KEN LOACH?

A PROPÓSITO DE YO, DANIEL BLAKE.

Ken Loach lleva décadas haciendo la misma película; bueno, en realidad tiene dos modelos de largometraje (el político y el social) que repite con variaciones tan escasas como maneja, por ejemplo, Woody Allen en sus tres argumentos básicos. Habrá quien prefiera el Loach más político porque en películas como Route Irish (2010) el director irlandés aplica su fórmula a un abanico de temas algo más amplio que cuando se dedica a glosar las miserias de la clase trabajadora británica (y en éstas, además,  los actores gritan menos).

Un cartel "feel good" para la película.

Un cartel “feel good” para la película.

Yo, Daniel Blake entra dentro del cine social y es básicamente igual a Mi nombre es Joe (1998) o En un mundo libre (2007) por citar dos de los títulos de Loach también escritos por el inefable Paul Laverty, un guionista que debería enterarse que repetir y subrayar una y otra vez lo evidente no comunica más eficazmente la tesis de tu película, antes lo contrario.

Es Paul Laverty, es Paul Laverty, es Paul Laverty, es Paul Laverty, es Paul Laverty...

Es Paul Laverty, es Paul Laverty, es Paul Laverty, es Paul Laverty, es Paul Laverty…

Éste es el principal problema de Yo, Daniel Blake en particular y del cine del Loach/Laverty en general. Desde el inicio de la proyección adivinas exactamente todo lo que va a pasar… y pasa. Laverty es incapaz de darte la más mínima sorpresa, de contarte algo que no sepas o intuyas, de no caer en obviedades que acaban lastrando sus inequívocas buenas intenciones. Hay en Yo, Daniel Blake varios momentos sonrojantes al respecto (todo lo relacionado con el mundo de la prostitución, por ejemplo) y uno de ellos es el mismo desenlace.

Un actor "cercano".

Un actor “cercano”.

Claro que después de repetir tantas veces la misma película, a Loach ya le sale muy bien y además aquí cuenta con un protagonista, Dave Johns, capaz de dar pena sin que se note demasiado, algo muy de agradecer a estas alturas. Contiene también algunas secuencias espléndidas (la clase de informática, la visita al banco de alimentos) pero distinguirla con la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes por encima de propuestas no solo más arriesgadas sino infinitamente más brillantes y originales como Elle de Paul Verhoeven o The Handmaiden de Park Chan-wook (por citar solo dos de las que he podido ver) nos hace plantearnos como la presencia de cineastas como Loach o los Dardenne sirve para bloquar el palmarés del festival de cine más importante del mundo (con todo lo que ello supone en posibilidades de promoción y distribución) beneficiando a autores que cuyo discurso ya ha dado de sí todo lo que debía.

Otra vez

Hasta la próxima Palma

Por NACHO CABANA

 

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial.

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