Pulmones de Duncan Macmillan Una producción necesaria del Centro Dramático Nacional

Pulmones de Duncan Macmillan Una producción necesaria del Centro Dramático Nacional

En la imagen los actores Zaida Alonso y Alberto Amarilla, en un momento de la representación de Pulmones, de Duncan Macmillan, dirigida por José María Esbec. Foto de MarcosGpunto

 

 

Por Luis Muñoz Díez

Con producción del Centro Dramático Nacional, se ha estrenado la obra PULMONES, así con mayúsculas, aborda un tema candente como es, el alarmante deterioro del planeta Tierra. En paralelo se está celebrando la Cumbre del Clima 2019 en Madrid. Pulmones es un texto de Duncan Macmillan, traducido por María de Caudevilla, y José María Esbec como responsable de la dirección.

De la obra de Duncan Macmillan, ya nos ocupamos en Tarántula, cuando se estrenó en el Teatre Lliure de Barcelona en el 2015 con el título de Pulmons, que os dejo enlace.

En general los árboles de lo cotidiano nos impiden ver el bosque, esta falta de visión nos permite vivir, estudiar, amar y tener hijos. Pero si la venda cae de los ojos, a poco que nos fijemos podemos ver que el planeta está agonizando, maltratado por tierra, mar y aire, por sus propios moradores. Así pagamos a la madre Tierra, que nos ha entregado generosa agua y alimento.

Si la conciencia ecologista aumenta, la preocupación llega a desazonar por lo poco que podemos hacer por evitar la agonía de un planeta. El acuerdo de los que pueden tomar medidas, incompresiblemente dado que ellos también tienen PULMONES, no se logra.

No ayuda la diferencia entre el Norte y el Sur, ni la diversidad geográfica, ni de estructuras sociales. Unos viven la era tecnológica, mientras otros apenas cuentan con los recursos del medievo, o la desnutrición de unos convive con la obesidad de otros, fruto del consumismo…

En la imagen los actores Zaida Alonso y Alberto Amarilla, en un momento de la representación de Pulmones, de Duncan Macmillan, dirigida por José María Esbec. Foto de MarcosGpunto

En la imagen los actores Zaida Alonso y Alberto Amarilla, en un momento de la representación de Pulmones, de Duncan Macmillan, dirigida por José María Esbec. Foto de MarcosGpunto

Los protagonistas de PULMONES son Z y A, una pareja formada por una mujer y un hombre. Z le propone a A que tengan un hijo, Z se cierra asustada por la responsabilidad de crear un nuevo ser en un planeta que agoniza, y que por el mero hecho de nacer, será un depredador más de la madre Tierra.

El debate entre A y Z, va del discurso intelectual de dos militancia ecologistas, a lo meramente cotidiano del temos que la criatura se parezca a su suegro. Un suma y sigue de pros y contras, se formulan incluso una pregunta tan paternalista y clasista, como pueril:  Son las personas comprometidas con la causa ecologista quienes deben renunciar a tener hijos, o son precisamente los que deberían tenerlos, para que estos conciencien a esa mayoría que procrean ajenos al problema. Una pregunta que se cae por el mismo peso, dado que los hijos a la corta, jamás son el espejo de sus padres.

El texto Macmillan aborda con seriedad un tema de calado, pero con una fina ironía quita hierro al tema, mostrándonos lo contradictorio, y lo desmedido de nuestro comportamiento. A veces defendemos nuestras posturas a cañonazos, o caprichosamente minimizamos lo realmente grave.

La obra se escucha bien, por lo que la traducción de María de Caudevilla es un acierto. La dirección de José María Esbec es vigorosa. A y Z no paran ni por momento, como no para la vida que nos reta a vivir constantemente de forma provisional, pidiéndonos a la vez respuestas de forma apremiante, a cosas que pueden variar nuestra vida.

José María Esbec, a su buen hacer habitual en Pulmones, suma la acertada escenografía de la que también es responsable junto a Petros Lappas, la iluminación de Tomás Ezquerra y el espacio sonoro creado por María de Caudevilla. Todo ello al servicio de la obra, nada falta ni sobra con un resultado excelente.

En la imagen los actores Zaida Alonso y Alberto Amarilla, en un momento de la representación de Pulmones, de Duncan Macmillan. Foto de MarcosGpunto

En la imagen los actores Zaida Alonso y Alberto Amarilla, en un momento de la representación de Pulmones, de Duncan Macmillan. Foto de MarcosGpunto

A la pareja formada por Z y A, les ponen voz y gesto Zaida Alonso y Alberto Amarilla, dos actores estupendos que tienen la oportunidad de interpretar a dos personajes que Macmillan ha dibujado con carne y hueso. Z es una mujer concienciada en el mejor sentido de la palabra, intelectualmente válida que duda, y la duda es el camino para aprender del hierro o del acierto de nuestra elección. A, se ajusta perfectamente al patrón de lo que se esperar de un hombre del siglo XXI, respeta los tiempos de Z, e incluso expresa su aspiración de parir a su hijo para sentir exactamente lo que siente una madre.

Zaida Alonso y Alberto Amarillas recréan los personajes con destreza, logrando hacernos pensar, sufrir un poquito, e incluso reír con ellos.

Macmillan nos reserva una sorpresa para el final, una vez dirimido el avatar de Z y A, da una nueva pincelada a la obra, después de abordar el tema central con la apabullante juventud de los personajes que se creen eternos, nos muestra con claridad la brevedad de nuestra existencia en este maltrecho planeta.

El cartel invita a cuidar al planeta Tierra, como un niño por nacer

El cartel invita a cuidar al planeta Tierra, como un niño por nacer

Título Pulmones Autor Duncan Macmillan Traducción y Espacio sonoro María Caudevilla Dirección José María Escenografía José María Esbec y Petros Lappas, Iluminación Tomás Ezquerra Video Miguel Álvarez G Producción Centro Dramático Nacional

PULMONES está en cartel en La Sala EL Mirlo Blanco del Teatro Valle Inclán, del Centro Dramático Nacional, más información de fechas horarios, y compra de entradas aquí.

 

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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