Posesión infernal (Evil dead), de Fede Álvarez

Posesión infernal (Evil dead), de Fede Álvarez

El uruguayo Fede Álvarez revisa el clásico de Sam Raimi en Posesión infernal (Evil dead), un remake tan necesario como sorprendentemente acertado.

 

Parecen contadas las ocasiones en las que el remake de una cinta de éxito consigue cubrirse de un cierto halo de lógica y sentido. La creciente moda del “volver a hacer”, acrecentada más que nunca a lo largo de la última década, se termina erigiendo más como un conjunto de despropósitos, de aspiraciones claramente recaudatorias, que como un acto de buena fe cinematográfica, cuando la obra a revisar se trata de una excelente película, una de esas cintas que resulta casi sacrílego revisionar en alas de una supuesta y necesaria modernidad. Sin embargo existen casos en los que las obras primitivas exigen una clara renovación. Y lo hacen porque, pese a lo interesante de sus respectivas propuestas, los medios con los que en su día fueron llevadas a cabo no resultaron ser óptimos ni acertados o, simplemente, porque los equipos que se encontraban tras estos proyectos no supieron darle esa correcta factura que termina siempre separando a las grandes películas de aquellas otras totalmente prescindibles. Y cuando la idea es buena, cuando la historia resulta interesante, parece más doloroso aún haber perdido con ello la oportunidad de hacer una buena película de género.

En el año 1981 Sam Raimi dirigía Posesión infernal (Evil dead), una película de terror gore que, pese a su interesante planteamiento, apenas contaba con una sola baza a su favor. La lentitud con la que se desarrollaba toda la historia, aquel desastroso montaje (que alargaba planos hasta el infinito de forma absolutamente innecesaria), lo desdibujado de los personajes y de la historia, sus infantiles efectos especiales y exagerado maquillaje (que convertían una historia de terror en una absoluta parodia carnavalesca)… Todo aquello terminó convirtiendo a Posesión infernal (Evil dead) en una muestra más de ese cine de serie B plagado de buenas ideas pero de una calidad tan pobre como de por sí correspondía a su bajo presupuesto. Sin embargo, y como suele suceder en casos similares (ahí teníamos El ataque de los tomates asesinos) la cinta de Sam Raimi terminaba movilizando, contra de todos los pronósticos, a hordas enteras de fanáticos seguidores, un motivo por el cual el título terminaría alzándose a la categoría actual de película de culto.

Treinta años después el uruguayo Fede Álvarez recupera aquella historia ochentera inspiradora de multitud de títulos posteriores (prueba de ella la extraordinaria Cabin in the woods de 2011) y nos presenta un remake totalmente perfeccionado donde se han sabido pulir las numerosas imperfecciones existentes en la cinta original, así como dar una capa de brillante pintura a una pieza cinematográfica ya de por sí de origen defectuoso, más agravada aún por esa fea capa de óxido que se había formado sobre ella con el paso de los años.

Quizá la primera y más evidente mejora la encontramos en el clima que Fede Álvarez consigue recrear a lo largo de la historia. Ya en la primera de sus secuencias, ya incluso en el primero de sus planos, el director uruguayo, apoyado también por un brillante trabajo de fotografía y un excelente sonido, nos sumerge en un oscuro, tétrico y angustioso universo al que Sam Raimi ni siquiera fue capaz de aproximarse. El ritmo con el que se van sucediendo los diferentes planos y por ende toda su narración también nos denota que estamos ante una revisión absolutamente perfeccionada del clásico de Raimi. Pero las mejoras no terminan aquí: una historia más elaborada, con unos personajes mejor perfilados y una trama mucho más hilvanada son sólo algunas muestras de que en algunas ocasiones los remakes tienen ciertamente un trasfondo de sentido.

Sin embargo no todo son alabanzas para esta nueva revisión del clásico de Raimi. Como ya sucediese en la cinta de 1981 a esta Posesión infernal (Evil Dead), sin llegar a los extremos de su predecesora, también le cuesta ser tomada en serio. Y es que son muchas las ocasiones en la que Fede Álvarez atraviesa esa fina línea roja que separa lo absolutamente aterrador de lo más humorísticamente paródico, algo de lo que ya da buena cuenta en aquella primera y sobrecogedora secuencia cuyos últimos segundos echan por tierra su excelente tratamiento inicial; así como otros tantos momentos en los que los personajes dejan de tener esas necesarias dosis de credibilidad (alcanzada en muchos momentos gracias a un tratamiento más serio y un desarrollo de acontecimientos más natural, progresivo y pausado) en vista de unos comportamientos y actitudes ciertamente inverosímiles.

Sus compases finales también dejan al descubierto algunas lagunas en la propia estructura de la cinta. Sus continuos intentos de cierre a lo largo de la última media hora de metraje, materializados en un devenir continuo de diferentes desenlaces deja muy a las claras que ya en sus minutos finales Fede Álvarez estaba empezando a perder el control de la historia.

El festival de sangre y vísceras que ya caracterizase a la cinta original (motivo por el cual estuviese censurada en numerosos países) hará sin duda las delicias de los amantes del cine gore, pero también supondrá un motivo de rechazo para un público no tan aficionado al cine de casquería.

Una revisión, en definitiva, tan necesaria como acertada, que no decepcionará a los seguidores de la historia original, los cuales habrán de mantenerse alertas hasta el final de sus títulos de crédito, pues está revisión de 2013 guarda un pequeño guiño final para ellos.

 

Posesión infernal – Evil dead (2013), de Fede Álvarez, se estrena en España el 5 de abril de 2013

Autor

Licenciado en Comunicación Audiovisual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como ha escrito diferentes artículos de cine en guías y revistas especializadas, tales como lanetro o Travelarte.

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