Pilar G. Almansa. Teatro para experimentar.

Pilar G. Almansa. Teatro para experimentar.

Rocío Peña Lissen, entrevista a Pilar G. Almansa

El otoño, recién estrenado, se disfraza hoy de primavera en Madrid. Aprovechando tan cálido regalo, demoro mis pasos por el barrio de Embajadores. Al poco, llego al punto de encuentro, un espacio de referencia en el off a pesar de su aún joven trayectoria:  Nave 73. Con una sonrisa amplia y acogedora me sale a recibir Pilar G. Almansa, dramaturga, directora, productora y, ahora, docente. A pesar de su carrera profesional, Pilar es una mujer joven, una mujer que ama el teatro en todas sus expresiones, pero que ha apostado, de manera fuerte y decidida, por el desarrollo experimental de las artes escénicas en su conjunto. Para ella, el teatro debe ser entendido como una pedagogía esencial, un referente, un reflejo tanto individual como colectivo de la sociedad en la que vivimos.

Pilar pertenece al equipo de profesores de este singular proyecto que apuesta por la innovación experimental escénica y en el que trabajan para convertir Nave 73 en un laboratorio de creación multicultural, un lugar de confluencia, de investigación y aprendizaje.

La infancia de Pilar es andaluza, cordobesa. Luego, con apenas dieciocho años cumplidos, llega y se instala en el Madrid inmenso de los noventa para estudiar Periodismo.

foto pilar g almansa 2

En la imagen Pilar G. Almansa

Eliges estudiar Periodismo. La comunicación entiendo que siempre te ha interesado, pero… ¿en qué momento se cruza el teatro en tu destino?

En realidad, fue una excusa para poder hacer teatro. Yo quería a toda costa venir a Madrid, y estudiar Periodismo era ese lugar intermedio entre hacer una carrera (esa obsesión de los padres de nuestra generación) y la libertad que me ofrecía Madrid. Una vez dicho esto, tengo que admitir que tuve un gran maestro durante la universidad, el escritor Pedro Sorela, que marcó cómo me enfrento desde entonces a cualquier actividad creativa. Además, todo lo referente a teoría de la comunicación de masas me parece aplicable, por analogía, a la comunicación teatral: es necesario estudiar las diferencias y los matices, pero hay una manera de reflexionar sobre el hecho comunicativo, en teorías como la agenda setting o la teoría matemática de la información de Shannon y Weaver, que es muy útil en la comunicación escénica.

Te has involucrado en tu carrera profesional de una manera transversal; como actriz, dramaturga, productora, directora. ¿Crees que las artes escénicas, el teatro, demanda y requiere ese conocimiento versátil y plural?

Las artes escénicas son un hecho complejo y fluido, que admite más sistemas organizativos que el piramidal. Hasta donde sé, en el cine, por ejemplo, la cadena de mando y la creativa están íntimamente ligadas, la estructura es muy rígida y, por lo general, todo el mundo tiene muy claro su rol dentro del conjunto. Esto está muy ligado, además, tanto a las propias condiciones de producción como a la forma de financiación. En el teatro, y aún más en el off, las fronteras se diluyen para bien y para mal. En numerosas ocasiones, la multiplicidad de roles (actor/productor, dramaturgo/actor, dramaturgo/director/productor/jefe de prensa/contable…) desemboca en que algunos aspectos del espectáculo puedan quedar desatendidos y el resultado final se resienta.

Por otro lado, comprender en qué consiste el trabajo del otro, ocupar su lugar y tener que enfrentarte a sus problemas, te hace más empático cuando regresas a tu posición original, amplía tu comprensión del fenómeno en su totalidad. Para mí es mucho más valioso lo segundo: a la larga, te hace mejor profesional y creador.

BANQUEROS VS ZOMBIS -2015- Escena con interactividad entre actores diovisuales

PACTO DE ESTADO -2011- Sátira política

Vives un periodo intenso de tu vida en Londres. Me cuentas que es allí donde conoces y te seduce el teatro como una creación colectiva. ¿Por qué?  ¿Qué te aportó?

Encajé muy bien en la mentalidad británica, y en esos años cambiaron mi forma de pensar para siempre. Yo me formé en una de las escuelas más innovadoras de Londres, Central School of Speech & Drama, en devised theatre (la traducción al español, “creación colectiva”, destila un matiz “democrático” que no tiene el original: llevo años pensando en una traducción más adecuada y no la encuentro). Técnicamente, se define como devising el proceso de creación escénico que no parte de un texto dramático previo. El entrenamiento en devising me hizo más ágil mentalmente, me quitó el miedo al abismo y, lo que es peor, me hizo adicta a esa sensación de estar delante de un acantilado creativo y tirarme, confiando en que siempre va a haber agua… y en que no me voy a romper la crisma.

¿Puede entenderse la obra resultante de la creación grupal como una proyección de lo que somos y del tiempo que vivimos?

El resultado, obviamente, es importante, pero en ese sentido toda obra creativa refleja una cosmovisión concreta sobre su tiempo. Existe Pemán y existe Lorca: sus puntos de vista sobre la realidad están contenidos en la obra de cada uno de ellos, y ambos eran tan, tan reales que acabaron manifestándose de la manera más insoslayablemente física que se me ocurre: una guerra. Lo distintivo de la creación grupal es el proceso: las barreras diluidas entre roles, los hallazgos colectivos, manejar el miedo a no tener un camino preconfigurado por un texto… Y, pese a todo, es imposible encontrar un “manual”, una “receta” para el proceso de creación colectivo perfecto. Hay que vivirlo muchas veces para darte cuenta de ello.

PACTO DE ESTADO -2011- Sátira política. Un trabajo de compañía, en el que todos los miembros del equipo estaban involucrados en la producción(1)

PACTO DE ESTADO (2011)

Y, sin embargo, el curso que impartes en Nave 73 puede sonar precisamente a eso. Si no existe una receta para la creación colectiva, ¿de dónde nace un laboratorio que se llama “El método científico aplicado a la experiencia escénica”?

Posiblemente de mi obsesión por encontrarlo (risas). Ya hablando en serio, en este curso se toma como referencia el devising, pero esto es un proceso creativo… y ahí es donde reside el riesgo principal de ese hecho escénico. En el curso analizamos la totalidad del modelo comunicativo escénico, dentro del cual el proceso creativo es solo una de las partes.

¿Cuáles son las otras partes?

También están, entre otros elementos, el emisor, el código… y el receptor, claro. Cuando realizamos un experimento sobre un modelo comunicativo, no nos podemos olvidar de ningún factor. ¡Para esto me sirvieron mis estudios de Periodismo!

Y eso… ¿cómo se traduce en tu pedagogía en Nave 73?

Desde el principio analizamos con los alumnos las particularidades de la comunicación teatral y el concepto de riesgo vinculado al de experimento. A partir de ahí, la idea es que los propios alumnos generen una línea de investigación personal, en la cual realicen sus propios experimentos y establezcan sus propios baremos de los resultados. Cada muestra con público es un experimento, desde los ensayos hasta el último aplauso, y al establecer baremos personales previos al contacto con los espectadores, el alumno ya no está a merced de halagos o críticas: sabe qué tipo de feed back está buscando y por qué.

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((IN)SUMISOS – 2012- Site specific en Conde Duque para la primera edición de Frinje Madrid

Hace poco, asumiste un reto valiente e importante, apostando decididamente por la innovación. En la obra Banqueros vs. zombis habéis introducido las nuevas tecnologías en la puesta en escena a la vez que la participación en tiempo real del público en el desarrollo y narrativa de la obra. ¿Qué te ha aportado la experiencia? ¿Crees que está en la interacción el teatro del futuro?

Como decía antes, soy una adicta al riesgo, y Banqueros vs. zombis ha sido una de las apuestas más arriesgadas, si no la que más, que he hecho hasta ahora. Había riesgo en la dramaturgia (con un principio, dos nudos y tres desenlaces, intercambiables entre sí), riesgo en la puesta en escena (con audiovisuales proyectados en tres pantallas, que hubo que rodar y sincronizar con los actores) y una app diseñada específicamente para el espectáculo más la colaboración de AppGree. Escribimos a tres manos (Ignacio García May, Dolores Garayalde y yo misma) sobre improvisaciones de los actores, codirigimos entre Garayalde y yo, produje yo… El riesgo tanto de proceso como ante el público era altísimo, y yo era muy consciente de ello… por no hablar del riesgo económico que supone producir con recursos propios. Pero solo intento ser coherente con mi filosofía creativa, que es la misma que la del curso: hay que probar cosas y ver si funcionan o no, en función de tus propios baremos. Y si algo comprobé es que la interactividad no agresiva es atractiva para el público, y un smartphone puede proporcionársela. Banqueros vs. zombis, aparte de su contenido, era un experimento sobre el canal, sobre el formato mismo de espectáculo. Internet, las redes sociales, los videojuegos… La gente corriente hemos recuperado el poder y queremos que la comunicación sea bidireccional. En el teatro, la copresencia de actor (y técnicos) junto al público hace que el espectador tenga potencialmente más voz que en otros formatos: entonces, ¿por qué nos emperramos en mantener la cuarta pared? ¿Por qué seguimos siendo unidireccionales? ¿Por qué no innovamos y buscamos una manera de aprovechar esa cualidad, precisamente la que nos hace únicos?

PEOPLE-SPECIFIC PROJECT -2015- Ensayo de uno de los proyectos dentro del curso en Nave 73, con la colaboración de la Fundación Síndrome de Down España

PEOPLE-SPECIFIC PROJECT -2015- Ensayo de uno de los proyectos dentro del curso en Nave 73, con la colaboración de la Fundación Síndrome de Down España

Nos encontramos en las instalaciones de Nave 73, un espacio que propone una forma innovadora y experimental de entender el teatro. ¿Cómo surge vuestra colaboración?

Conocí a Álvaro Mayo, uno de los socios de Nave 73, en el montaje site-specific de Don Juan Tenorio que se ha hecho varios otoños en el Campo de la Cebada, a iniciativa de César Barló. El primer año, yo era la directora de uno de los actos. Cuando supe que había abierto un espacio, le propuse este laboratorio y quedó entusiasmado. Nave 73 ha apostado, y con mucho convencimiento, por una propuesta que incluso a nivel pedagógico es arriesgada, y agradezco de corazón su confianza. Son muy necesarios espacios como Nave 73, que den cabida a filosofías de trabajo diversas, y que entiendan que ensayo y error son la base misma de todo progreso… incluido, claro está, el artístico.

Mientras Pilar me hablaba, comenzó a sonar su móvil, apurada, me pedía perdón con sus gestos mientras yo la animaba a atender la llamada. Así que entre proyectos la dejé, y cuando salí a la calle comprobé cómo Madrid continuaba transfigurado en primavera. Era el otoño probando a revestirse de otros colores… Y yo, sintiéndome capacitada también para experimentar. ¿Por qué no? Me animé a marcar unos pasos de baile, y me dejé llevar calle abajo.

Autor

Tarántula
Revista cultural

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