Pánico, es una comedia de Mika Myllyaho, uno de los principales directores escénicos de Finlandia, que aborda uno de los temas habituales en sus montajes, según nos cuentan: “Los problemas de ser un hombre”.
Si la procedencia de la obra es finesa, la versión es del diestro autor español Fernando J. López, la puesta en escena corre a cargo del experto director Quino Falero, y el saldo es el de una obra que podría estar escrita aquí y ahora, porque todo lo que vemos y oímos es tan reconocible, que de entrada sentimos empatía con los personajes.
A primera vista parece que Fernando J. López, se ha tomado grandes libertades con su versión, al encontrar referencias tanto de la obra de Pedro Almodóvar, como a la cultura española, pero indagando, me cuenta el actor Mon Ceballos, que todas las referencias figuraban en el original.
La historia está basada en un buen pretexto, Leo se presenta en casa de Max sin avisar. Se instala sin importarle muncho la negativa de Max, y le pide que le haga una terapia que le ayude a conocerse en una semana, que es el tiempo que le ha dado su pareja para que recapacite. Max oculta a Leo que no está en su mejor momento, en la casa vive también su hermano Joni, el presentador de un talk show de televisión con mucho éxito, que aparentemente va a lo suyo.
La forzada convivencia de Max, Leo y Joni, se establece casi con facilidad, para alivio de generalidades, se pasa del manoseado dicho de que todos los hombres son iguales, y de la mano de Myllyaho, J. López y Falero, se nos presenta a tres varones totalmente diferentes, los tres tienen problemas con el amor y afectivos, y cada uno lo encara de una manera diferente.
Al pedir Leo a Max una terapia, en la obra sin entrar en profundidades, se proponen dos formas de afrontar un problema, como lo hacen los mismos terapeutas. Max es partidario de la reflexión y la búsqueda de la causa del problema, como los psicoanalistas y Joni es partidario de atajar directamente el problema, como hacen los conductistas.
Toda la reflexión está hecha en tono de comedia, un género que se puede permitir dilatar la hilaridad hasta el disparate, pero que es un buen medio para decir verdades, que de otra forma serían difíciles de verbalizar e incómodas de oír.
Felipe Andrés Guillermo Ortega y Mon Ceballos, en un momento de la representación de Pánico Foto Jesús Riviera.
Nuestros tres chicos, en realidad no se enfrentan a un problema amoroso, se encuentran en una situación confusa, similar a la que viven millones de hombres, porque se les ha dado un manual de teoría sentimental, que no se corresponde con el trabajo de campo, y está claro que sufren. No hay nada que cree mas inseguridad, que el amar a alguien y no saber cómo hacerlo.
Me parece muy oportuno airear el concepto de hombre ya caduco, y mas en una comedia. Max es reflexivo, detallista e intuitivo hasta la neurosis. Leo, tiene un carácter mas cuadriculado, si bien es competente en su trabajo, para él, no caben los márgenes, ni lo sutil, una condición que se achaca a todos los hombres que en el mundo somos. Cuando en un momento Max, le azuza para que diga que significado ve en el fondo de la escena de una película, él responde que mas sillas, y sí, para que negarlo hay hombres así. Joni, el hermano, es un hombre práctico y ejecutivo, no especula, actúa, sin mirar mucho para atrás.
Felipe Andrés y Mon Ceballos, en un momento de la representación de Pánico Foto Jesús Riviera.
Felipe Andrés, compone un Max, preciso y entrañable, protestón y abnegado con su amigo y su hermano, matiza con primor su personaje como el buen actor que es. Sentimos su infinito agobio y nos reímos con ganas ante sus desmesuradas respuestas. Guillermo Ortega es Leo, el ingeniero cuadriculado que busca ayuda, y el actor encaja la confusión del personaje y sus logros con acierto, con su vis cómica habitual. Mon Ceballos es Joni, el hermano y estrella catódica. Actor y personaje son un soplo de aire en el escenario, o un elefante en una cacharrería, no se le pone nada por delante, Mon Ceballos borda a Joni en todo momento, lo mismo cuando no se le mueve un pelo por nada, a cuando le retiran el programa, y en forma de renuncia al consumo se desnuda de toda su ropa de firma, de las botas a los calzoncillos, y corre por el escenario gritando su nueva proclama.
Al final, la amistad lo puede todo, sería injusto resaltar el trabajo de alguno de los actores, porque los tres encarnan con brío a tres tipos muy diferentes. El trabajo de Quino Falero, está claro con por lo ya escrito, que es brillante. Los diálogos y situaciones son tan hilarantes que no dan respiro a un público que no para de reír. A Max, Leo y Joni, se les coge cariño, y eso es bueno siempre.
La obra y su autor Mika Myllyaho, es un grato descubrimiento, enhorabuena a Fernando J. López, que tiene todo que ver con el éxito de esta hilarante comedia, que no hace sonreír, sino reír a carcajadas, y para mi logra algo fundamental, y es que ayuda a fomentar las idea de que los hombres, afortunadamente no somos todos iguales, por lo que podemos sentirnos totalmente libres, sin obligación de cumplir ningún patrón, tramontano y machista.
Guillermo Ortega, Felípe Andrés y Mon Ceballos tres actores para Pánico de Mika Myllyaho Foto Javier Nadal
Pánico se estrenó el 4 de abril de 2016 en el Teatro Lara de Madrid / Autor: Mika Myllyaho / Versión: Fernando J. López / Dirección: Quino Falero / Interpretes Guillermo Ortega, Felípe Andrés y Mon Ceballos / Escenografía: Arturo Martín Burgos / Iluminación: Pilar Velasco / Audiovisuales: Jesús Rivera / Espacio sonoro: Daniel Galindo / Vestuario: Guadalupe Valero / Fotos y diseño gráfico: Javier Naval / Diseño Web: Paula Guida / Ayudante de dirección: Enrique Corrales / Dirección de Producción: Rosa Fernández Cruz / Una coproducción de Coart+e y Dos Palmas Producciones / Productora asociada: Dionisia Pérez.
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador.
Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo.
Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.
¿Puede el amor sobrevivir a la distancia y a una madre controladora? Analizamos “La tierra herida”, la nueva novela de Clare Leslie Hall ambientada en Dorset.
Crítica de María Magdalena en la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya: un montaje dirigido por Carme Portacelli e Inés Boza que aplica una mirada histórica y crítica al mito cristiano, combinando discurso, escenografía espectacular y una interpretación destacada de Ariadna Gil.
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.