Oblivion (2013) de Joseph Kosinski

Anunciar “del director de Tron: Legacy” desde el cartel de la película, no parece, ni de lejos, la mejor campaña promocional. Sin embargo, aunque por momentos pueda remitir a aquella, aquí nos encontramos con una historia original. Es una alegría encontrarnos con una cinta aspirante a blockbuster que no sea precuela, secuela, remake o esté basada en un éxito de la literatura, de los videojuegos, de una atracción o del prospecto de un medicamento. Joseph Kosinski ha partido de un material propio, una historia original convertida en novela gráfica como germen de la aventura.

La guerra acaecida tras una invasión alienígena se salda con la victoria de la Tierra, aunque con un alto coste: el haber convertido el planeta en inhabitable por culpa del uso de armas nucleares contra el enemigo en nuestra propia casa. Los paisajes urbanos y naturales se han transformado hasta tornarse prácticamente irreconocibles. Jack Harper es uno de los técnicos encargados del mantenimiento de los “drones”, unas máquinas letales encargadas de defenderse contra los Scavs, los temidos invasores. El bien a proteger, en colaboración con su compañera Victoria (Andrea Riseborough), no es otro que las inmensas máquinas que transforman el agua marina en la energía necesaria para la supervivencia de la raza humana en su migración hacia Titan, la luna más grande de Saturno.

TOM CRUISE es Jack Harper en Oblivion

TOM CRUISE es Jack Harper en Oblivion

Una vez aplaudimos su original argumento, o el no considerarla como el inicio de una nueva franquicia, cabría dudar de si es homenaje a innumerables clásicos, de Kubrick a Ridley Scott pasando por George Lucas, o es que realmente ya está todo escrito. No estamos ante una reinvención del género, ni falta que hace. Es ciencia ficción al estilo setentero de The twilight zone o El último hombre… vivo revestida de estética claramente contemporánea aunque sin perder de vista referentes a 2001, Una odisea en el espacio, Mad Max o Matrix. Y todo ello en una aventura que si peca de algo es de un ritmo algo lento en su arranque, provocado por una exhaustiva presentación de la pareja protagonista, el paisaje o la historia, algo que no sería un problema en las películas de aventuras de hace dos décadas. Desde la perspectiva actual, en la que se pide comenzar en lo más alto y que la montaña rusa narrativa no decaiga hasta su desenlace, cuesta adentrarse además al ver el excesivo protagonismo de Jack Harper o los variados tópicos de algo tan “americano” como la Super Bowl. Que Tom Cruise tenga que encargarse nuevamente de salvar la humanidad ya es algo que no nos debería sorprender. Y que es este chico, ya cincuentón, se mantiene en plena forma retrasando la entrada (o triunfo) de aquellos más jóvenes que están intentando ocupar ese lugar.

A Tom Cruise parecen no pesarle las tres décadas de carrrera que lleva a sus espaldas. Desde Top Gun, recientemente convertida a 3D para su reestreno, hasta la saga Mission Imposible, sin miedo a géneros como la comedia en Topic Thunder o el musical Rock of Ages. No es un gran actor, cierto, pero logra papel tras papel que nos olvidemos de sus amoríos (reales o ficticios) y de sus creencias religiosas por mucho que en este caso más de uno pueda ver cierta influencia. Éxito que logra quizás por reconocer sus carencias antes que regodearse en sus virtudes. Sin embargo, y es uno de los puntos flacos de la película, es su poca química con Andrea Riseborough. Problema aún más acusado en las escenas que comparte con la actriz Olga Kurylenko, que interpreta a Julia, una superviviente de esa guerra a través de la cual se comienza a perfilar el futuro, pero también el desconocido pasado de los personajes. Morgan Freeman interpreta a Beech, pieza clave para ir descomponiendo ese rompecabezas del que mejor no desvelar ya nada más.

Jack (TOM CRUISE) es interrogado por Beech (MORGAN FREEMAN)

Jack (TOM CRUISE) es interrogado por Beech (MORGAN FREEMAN)

Lejos de crear un mundo totalmente digital se valió del director de fotografía Claudio Miranda, responsable y galardonado de ese trabajo en La vida de Pi, para fusionar imágenes digitales con espectaculares paisajes reales filmados en 4K (un nuevo standard de alta resolución) en Estados Unidos e Islandia. Una increíble estética que sigue recordándonos a más de un título postapocalítico aunque dotada de una luminosidad y claridad ya menos habitual del género. De agradecer que todos los esfuerzos se hayan puesto al servicio de una fotografía de altísima definición, especialmente disfrutable en pantallas de gran formato y concretamente las salas IMAX, y rehuido la posibilidad de su rodaje en 3D. O peor aún, su conversiones tridimensional en postproducción.

La nave burbuja vuela entre las ruinas de la Tierra en Oblivion

La nave burbuja vuela entre las ruinas de la Tierra en Oblivion

Si el dúo de música electrónica Daft Punk se había encargado de poner música a Tron: Legacy, y la cual junto a su diseño de producción son los motivos por los que esa cinta si merece ser recordada, aquí el trabajo se le ha encargado M83, nombre tras el que se esconde el músico francés Anthony Gonzalez. Han contado con la colaboración de Joseph Trapanese, corresponsable de aquella en la parte orquestal y compositor en la más que digna serie de televisión Tron Uprising, para componer una híbrida banda sonora en la que electrónica y orquestaciones clásicas se entrelazan con baterías, coros e incluso piano. Un trabajo que de ponerle alguna pega sería el no salir de la sala tarareando un prácticamente ausente tema principal aunque notable es el tema de los créditos finales interpretado por la noruega Susanne Sundfør.

Como decía, y tal y como nos piden desde Universal, más vale no desvelar más datos de la trama o “spoilers”, ese anglicanismo importado por los seguidores de las series televisivas para garantizar su disfrute sin más información que la justa. Algo que no es nada nuevo, puesto que recordemos que Alfred Hitchcock hizo especial hincapié en que se supiera lo más mínimo de la trama de Psicosis llegando a prohibir el acceso a la sala una vez comenzada la función, algo habitual en los tiempos de las sesiones continuas. En definitiva, una buena película de ciencia ficción en la que por encima de todo es de agradecer que se trate de una historia original, por muchas referencias e influencias que los seguidores del género descubran tras sus apabullantes imágenes.

Julia (OLGA KURYLENKO) dando pistas a Jack (TOM CRUISE) sobre su pasado en Oblivion

Julia (OLGA KURYLENKO) dando pistas a Jack (TOM CRUISE) sobre su pasado en Oblivion

One comment

  • Efectivamente la estética de la película es innovadora, la fotografía interesante, bien conseguida y la banda sonora sublime.

    No obstante el final de la película, como no con explosión de por medio, tiene dos claros referentes en la última película de la primera trilogía de star wars y en Independence Day. El hecho cierto de sugestionar a la potencial masa de espectadores con un argumento inicial que resulta ser un placebo, si que resulta más original.

    ¿Somos espectadores eficientes de ciencia ficción? Ahí lo dejo.

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