“Nacho Duato, Danse la Danse” (2012) de Alain Deymier

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En la imagen Nacho Duato, ante un cartel del documental “Nacho Duato. Danse la Danse”, realizado por el fotógrafo francés Alain  Deymier

 

“Porque adoro la danza, adoro la música, y supe de este evento en Moscú que era el final de una etapa de Nacho. Yo estaba un poco obsesionado por los temas del final de las cosas, el vacío…”  Con estas palabras exactas, el fotógrafo francés Alain  Deymier justifica su necesidad de realizar el documental Nacho Duato. Danse la Danse, donde nos permite ver entre bambalinas los ensayos del último montaje de Duato para la Compañía Nacional de Danza. Así, el fotógrafo se convierte en su sombra y lo acompaña durante esa última gira por Rusia. Nos da a conocer algo de la vida de este valenciano de 56 años del que mucho se ha dicho y muy poco se sabe, no duda en entrar en camerinos, observarlo desde la distancia, ni en pedir opinión  a  las personas que han trabajado con él, como su profesora de danza o a la cantautora mallorquina María del Mar Bonet, con la que conoció sus primeros éxitos.

Alain  Deymier confiesa una preocupación existencial muy común: el vacío que surge después de cada final. Porque después de todo final es preciso reinventarse, si no caemos en el vacío y el vacío suscita cierto vértigo, porque vacío es casi sinónimo de muerte.

Imagen de Danse la danse, una lección de vida y danza

La danza y el teatro son material efímero, por lo tanto, dos de las manifestaciones más trascendentales que se pueden materializar, de ahí la suerte de poder asistir a determinadas representaciones. De un espectáculo se puede hacer una grabación extraordinariamente fiel, pero nunca de los centenares de veces que se representa en la que se establece una magia invisible entre emisor y receptor ni de la emoción que se siente. Pero tampoco es este el cometido exacto que se ha propuesto Deymier, que no se limita a retratar estrictamente lo que ocurre en el escenario.

Si el teatro y la danza son ya efímeros de por sí, en este caso los preparativos tienen un sabor y una emoción marcada por la despedida, por ser el último montaje que realiza Nacho Duato, con él, en el Teatro Bolshoi de Moscú, en el verano de 2010, se despide de la Compañía Nacional de Danza que ha dirigido durante 20 años.

Está más que justificada la realización del documental, porque si a Deymier le preocupan los temas del final de las cosas y el posterior vacío, algo de vacío hay en esa despedida de Duato, que cierra una etapa para abrir otra, y veinte años que para el universo son un suspiro para un mortal es un buen bocado de su vida, y el Nacho Duato que dejó la Compañía Nacional de Danza no es el mismo Duato que llegó hace 20 años. Aunque su salida sea un paso ascendente, en el tren del tiempo no se vende billete de vuelta afortunadamente. en el material de prensa dicen “Una actuación que marcará el final de un ciclo pero el principio de una nueva vida“, y así fue, porque desde 2011, Nacho Duato reside en San Petersburgo donde dirige el Ballet del Teatro Mijáilovski.

Danse la danse, una lección de vida y danza
Danse la danse, una lección de vida y danza

Alain  Deymier con Nacho Duato, Danse la Danse, consigue apresar algunos momentos de aquel mes de Julio de 2010 en el Teatro Bolshoi de Moscú, y así podremos ver al genio en movimiento, aunque el Cine es cine y la danza, danza; pero es una suerte contar con esas imágenes únicas e irrepetibles, aunque  Deymier no podrá apresar el pasado a partir de ahora se ejecuta la ilusión por la alquimia del Cine.

Nacho Duato, Danse la Danse (2012) de Alain  Deymier se estrena en España el 19 de abril de 2013.

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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