Mirando de frente al Islam

Mirando de frente al Islam

“Lo que quiero es comprender”, esta frase fue el emblema intelectual de Hannah Arendt durante toda su vida de búsqueda filosófica. La repitió en numerosas ocasiones, pero lo más importantes es que supo trabajar bajo su signo: mirar de frente a las cosas, con paciencia, sin anticipar el resultado, dejándolas aparecer ante nosotros sin la violencia de una definición previa. Ellas hablan, nosotros escuchamos.

Bajo esta misma ambición, está escrito el ensayo Mirando de frente al Islam. La tarea no es poca, porque nuestra visión de eso que llamamos Islam está cargado de prejuicios, tanto de aquellos que conducen a una mirada complaciente y edulcorada, como aquellos que forjan una visión especialmente simplista y que culmina en la condena. Salir de este blanco o negro es lo que busca Virginia Moratiel, porque al final, bajo ese “lo que quiero es comprender”, no encontramos otra cosa que el maravilloso imperativo de ser capaces de ver los matices. De este modo, su investigación se torna sincera y llega a la justicia que es necesaria para una buena comprensión. Y este camino queda cristalizado en un texto que avanza lleno de información bien medida y bien pensada, a lo que se suma una especial destreza para narrar. El resultado es un ensayo que se muestra severo con el Islam, pero en el que se admira a su profeta, Mahoma, y antes de que nadie piense cosas raras, simplemente recordaremos que esto es algo que a muchos también les pasa ante la religión de nuestros abuelos: Cristo sí, catolicismo no. A estas alturas, pocos son los que no son capaces de ver la diferencia entre el mensaje de un hombre especialmente dotado espiritualmente, con lo que luego supuso hacer de ese mensaje un grupo de poder.

Si Moratiel busca dar al Islam lo que es del Islam, y a Mahoma lo que es de Mahoma, por el camino hace algo más, algo que viene de alguna forma implícito en este gesto de diferenciar, nos referimos al papel de la mujer en el mensaje de Mahoma y el papel de ésta en el Islam. De esta forma, veremos cómo en el mensaje inicial del Profeta no están presentes muchos de los atropellos que luego llegarían: oblación del clítoris, la imposición estricta de la vestimenta o el constante recordatorio a un trato denigrante. Pero también se reconoce cuales sí.

En este camino de repensar el papel de la mujer en esta cultura, también tendremos ocasión de conocer a dos de ellas que jugaron un papel realmente activo en el porvenir del mensaje del Profeta. La primera es Fátima, hija de Mahoma, y encarnación de las virtudes compasivas del Corán, y la segunda, Aisha, encarnación de la fuerza bélica y la ambición política.

Mirando de frente al Islam guarda todavía algo más, un broche de oro que destaca por su originalidad. Sobre él remito a las palabras de la propia autora:

… el último capítulo hace referencia a la sorprendente capacidad profética de Mahoma, quien no solo describió certeramente muchas de las circunstancias catastróficas que actualmente vivimos por habernos entregado a la podredumbre de la ambición material generalizada sino que estableció una reglamentación del mercado que, de haberla seguido, nos hubiese ahorrado la crisis financiera global así como la descomposición social y política, la miseria y el dolor que lamentablemente nos aguarda tras ella

En definitiva, estamos ante un ensayo bastante completo que sabe mirar, comprender y desplegar los matices de un acontecimiento cuyo devenir lo han situado en el centro de nuestra actualidad, como prueba, basta ver cualquier informativo o la portada de cualquier periódico. De este modo, la editorial Xorki nos ofrece una herramienta realmente útil para comprender también nuestro presente y el futuro que en el se anuncia.

Mirando de frente al Islam, Virginia Moratiel, Ediciones Xorki, 2013.

Autor

Gonzalo Muñoz Barallobre
Soy filósofo y hago cosas con palabras: artículos, aforismos, reseñas y canciones. De Tarántula soy el cocapitán y también me dejan escribir en Filosofía Hoy. He estado en otros medios y he publicado algo en papel, pero eso lo sabe casi mejor Google que yo.

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