Marujas Vigoréxicas, una comedia urbana y vigente, de Iván Ruiz Céspedes

Marujas Vigoréxicas, una comedia urbana y vigente, de Iván Ruiz Céspedes

 Francisco Valcarce, Majo Pírez, Manuel Monteagudo y Luis Turpin, la maruja vigorexica por excelencia de Marujas Vigoréxicas, escrita y dirgida por Iván Ruiz Céspedes

 

Marujas vigoréxicas es una disparatada comedia donde no faltan las pelucas, los tacones y la sangre.

 

Por Luis Muñoz Díez

Marujas Vigoréxicas, de Iván Ruiz Céspedes, es una caja de sorpresas. Se estrenó en la madrileña sala LaNao8, coincidiendo con el Orgullo de 2015. Desde su estreno el público ha llenados las salas donde se ha representado, para aplaudir y corear el famoso himno de las Marujas Vigoréxicas.

El actor, autor y director catabrón, nos presenta un conflicto de escalera, que cómo en el número 13 de la Rue del Percebe, donde vivían los personajes del tebeo creados por Ibáñez, no es que sucedan cosas delirantes, que también, lo realmente delirante es la forma que tienen de solucionar los problemas sus habitantes: el portero, Nasta, la vecina del quinto, su hijo el de la moto, la vecina robada, su marido y su hijo.

La pieza es un disparate cómico urbano, con nostalgia de provincia. En el que el autor se permite ser hiperbólico, pero a poco que te fijes sus personajes no distan en exceso del variopinto personal que puebla una ciudad como Madrid. Rompeolas de oportunidades y promesa de libertades para todo tipo de ambiciones, a procedentes de ciudades, pueblos, aldeas de nuestro ancho y largo reino de autonomías, de los hermanos americanos,  de la vieja Europa, o del resto de continentes.

Nasta, vive sitiada por una vecina y su hijo, por su aspecto parecen cosanguíneos de la cinematográfica Familia Adans, que le acusan de haber robado las joyas de su difunta madre en el lecho de muerte.

Nasta no pasa por buen momento y se ha visto obligada a dejar el gimnasio donde entrenaba, que según sus propias palabras “era su vida”. La razón la ignoramos, porque siempre según Nasta, su economía es holgada por la renta que le pasa su tía procedente de los perales que posee en un pueblo de su Murcia natal.

El actor Manuel Monteagudo, vecina para todo de Nasta

El actor Manuel Monteagudo, es la vecina para todo de Nasta.

En un momento de ansiedad, que soporta con mucho brío, porque ansiosa o no, Nasta no da su brazo a torcer jamás, llama a su vecina del quinto para que la ayude a poner fin al acoso de su otra vecina. Y sobre todo para que limpie su casa de una presencia nocturna que le susurra: veeeete… veeeete…

La vecina tan foránea y urbanita como Nasta, intentará ayudarla con todo tipo de mañas y rituales de de magia de manual. Mientras Nasta terca, aunque ansiosa la observa incrédula.

El dialogo de Nasta y la vecina, es un duelo de estrellas o de marujas vigorexicas, dos mujeres de bandera, que en ningún momento bajan la guardia. Desconfían la una de la otra. Dando rodeos nos ponen al corriente de sus afanes y avatares, y bajo su capa de fluida verborrea surrealista hay mucha verdad.

El actor Luis Turpín compone una Nasta, que parece que si se calla un segundo, corre el riesgo de perder la vida, terca, orgullosa y toda ansiedad. Turpín tiene unos ojos poderosos, matiza y subraya un personaje que dice más de lo que cuenta, porque es más hondo que su aparencia.

A la vecina del quinto le pone voz, cuerpo y gesto Manuel Monteagudo con mucho acierto recrea una eterna teenager, salida de la super pop, madre y psicodélica. Su rito de la cebolla para saber la identidad de la otra vecina, que recorre el árbol genealógico de nuestros primeros padres a la vecina, es un trance delirante, subrayado por la impagable mirada atónita y desconfiada de Turpín.

A la vecina robada y a su hijo los interpretan: Majo Pírez y Francisco Valcarce. Pírez compone una psicópata compacta, a una vecina de descansillo que nadie quiere tener, y a la que si puedes jamás le das la espalda en la escalera o el ascensor.

Francisco Valcarce, es el hijo de la vecina a la que han robado las joyas.

El excelente actor Francisco Valcarce, es el hijo de la vecina a la que han robado las joyas.

Francisco Valcarce tiene una habilidad extraordinaria para retorcer el cuerpo hasta ser una plastilina informe, que le viene estupendamente a esta especie de niño lobo, con teorias propias y brillantes sobre las bondades del agua con gas.

Luis y Manuel, tienen química como pareja de amigas imposibles, lo mismo les ocurre a Majo y Fran, dos buenos actores jóvenes y lozanos, que logran parecer una parienta tronada, y su hijo, invitados a la boda de la Novia Cadáver

Señalar el buen trabajo de Iván Ruiz Céspedes como autor y director, a estas alturas es casi gratuito, porque ya lo ha hecho el público con sus aplausos y sus risas, desde que Movimiento Sempiterno representó la función por primera vez en la primavera de 2015.

El reparto al completo Francisco Valcarce, Majo Pírez, Manuel Monteagudo y Luis Turpin, la maruja vigorexica por excelencia.

Un reparto estupemdo, formado por Francisco Valcarce, Majo Pírez, Manuel Monteagudo y Luis Turpín, la maruja vigorexica por excelencia.

 

Dirección y Texto: Iván Ruiz Céspedes / Intérpretes: Luis Turpín, Manuel Monteagudo, Majo Pírez y Francisco Valcarce.

Todos los viernes de julio y septiembre de 2017, cartel en la sala Plot Point -Madrid- más informacióin de horarios y fechas aquí.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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