Manual de jardinería (para gente sin jardín), de Daniel Monedero

Manual de jardinería (para gente sin jardín), de Daniel Monedero

En un día libre solo se deberían hacer actividades nunca antes probadas, como si se alquilara la vida de otro por horas, pues ese es el único descanso, claro, nadie está verdaderamente de vacaciones si sigue estando en su piel.

manual jardinería monederoManual de jardinería (para gente sin jardín). Son unos relatos fantásticos porque nunca vamos a adolecer de la extravagancia, devastadores de presente y en cierta manera inquietantes con la posteridad, sin ningún tipo de pronóstico ingenuo o juvenil en las 167 páginas que lo conforman. Quicir, está escrito de puta madre. Si bien Monedero no reta al cliché, y una idea básica de desarrollo, sino a la pura y agradable fricción (literatura)  de las palabras, la tragicomedia y los personajes (que vienen a ser la misma cosa) con prosa cuidada, cafeinómana y de honesta propensión a eso que llamamos literatura, todo en una intimidad sin follones, altercados, ni vergüenza ajena de narrativa intencionadamente deslumbrante; muy correcta, de querer al autor, de darle un abrazo, que igual lo necesita. Como esa gente del artefacto (la novela) que busca su lugar y oportunidad, escapando de la mediocridad o la parte lacerante de su existencia.

En otra vida él ha sido esa escritora polaca llamada Wislawa Szymborska que ganó el premio Nobel.

Y eso es lo que ha tumbado a Ray con un puñetazo invisible: la conciencia de ser una poeta muerta.

Por el color de su piel, sus cien kilos de peso, su gorra de los Yankees y su ropa deportiva y holgada, nadie pensaría que ese muchacho que ahora camina por la calle, en su vida anterior hubiese sido una mujer polaca que vivió en Cracovia bajo la invasión nazi y la dictadura comunista, y escribió algunos de los poemas más conmovedores del siglo pasado.

La novela no es ambiciosa en extensión pero sí lo es en  pedigrí y calidad, con su amalgama de tramas e intrigas y algún giro hacia el complot, la conjura, el tocar un poco los cojones. Pero bien. Tiene eso que tanto le pedimos a la literatura y encontramos en las personas de 23 años que son francesas y guapas: Frescura. Principalmente porque está bien escrito, y  a veces no se sabe muy bien de qué va, ni parece que vaya de muchas cosas, pero la narración es moderna y sin tortura, una prosa sin calvario, charme et plaisir. A veces como si el autor estuviera buena y lo hubiera escrito en tres días (brillante).

Esta es mi vida. Aquí está mi casa. Quién soy yo. No soy nada. Tienen razón los días laborales y estoy cambiando el orden del universo.

Mola mucho. De vez en cuando sale un autor nuevo necesario. Muy de vez en cuando.

 

 

 

Autor

Javier Divisa
Autor de la novela Tres Hombres para Tres Ciudades , su segunda obra ve luz bajo el título Valientes Idiotas. Sarcástico incansable desarrolla su tenacidad humorística en reseñas para Tarántula Cultura, donde también escribe una sección personalizada llamada Diario de un Paranoico , ejerce como columnista de opinión en el periódico El Cotidiano y es colaborador habitual en diferentes revistas de Suramérica. Aparte de lo anterior opina de todo en su blog janpath-broadway.blogspot.com.es y compagina la literatura con el negocio de la moda. Ha ganada algunos premios , todos sin la pertinente dotación económica y ha sido incluido en diversas antologías jóvenes autores.

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