#Malditos16, de Fernando J. López o visibilizar la vulnerabilidad de los adolescentes

#Malditos16, de Fernando J. López o visibilizar la vulnerabilidad de los adolescentes

En la imagen los acrores Paula Muñoz, David Tortosa y Andrea Dueso en un momento de la representación de #Malditos16 de Fernando J. López dirigida por Quino Falero ©marcosGpunto

 

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Con #Malditos16, Fernando J. López incide en un tema que conoce muy bien, y es el estado de vulnerabilidad en que se vive ese periodo de la vida que va de la infancia a la madurez, llamado adolescencia. Un periodo que marca el sillar de nuestra respuesta ante la vida, para siempre.

Fernando J. López es el autor de la novela “La edad de la ira”, que supuso un soplo de aire fresco sobre el panorama de las aulas, en que se decían cosas que nadie había nombrado antes. Una novela ágil y efectiva, que devolvía la entidad humana al profesor. Señalando la importancia de los estímulos que recibe el adolescente en las aulas, donde pasa un elevado tanto por ciento de su tiempo, es la puerta de su integración en la sociedad, y donde acude con una mochila ligera o pesada, según la haya cargado su entorno familiar.

Con #Malditos16 Fernando J. López nos presenta una obra coral. Ali, Dylan, Naima y Rober, son cuatro veinteañeros que les unió un intento de suicidio cuando rondaban los dieciséis años, que los llevó a un un hospital psiquiátrico, con un saldo positivo, porque se reincorporaron a su vida cotidiana con normalidad.

Los cuatro jóvenes son convocados cinco años después por el Hospital, donde estuvieren ingresados, a estancias de Violeta, responsable de su tratamiento, que propone a Ali, Dylan, Naima y Rober, que colaboren en un Taller para adolescentes, en la creencia de que fue la unión de ese grupo por lo que lograron su objetivo.

Violeta trabaja codo con codo con Sergio, que ve a los cuatro jóvenes desde fuera, aportando una visión más imparcial. Ambos se enfrentan al recelo de los chic@s que si bien, se quieren sentir útiles, no les agrada recordar un pasado doloroso, y menos con una persona que no conocen como es el caso de Sergio.

En la función iremos conociendo el dolor insuperable que llevo a los cuatro adolescentes, a ver como única solución desaparecer. Fernando J. López, elije cuatro perfiles fácilmente reconocibles.

#Malditos16 ©marcosGpunto

#Malditos16 ©marcosGpunto

Ali sufre acoso por los compañeros de aula en vivo, y por las redes, que le hacen creer que realmente es una “cerda”. La solución para agradar a la jauría es adelgazar, con ese afán de perder corporalidad con el propósito de desaparecer diluida como un “alka seltzer” en agua. Una forma de dejar de sufrir convocando a la muerte como solución, para huir de un lugar donde no es aceptada, una condición imprescindible en la adolescencia, en que se siente un deseo apremiante de serlo. La actriz Andrea Dueso aporta su trabajo corporal para ocultarse y el dramatismo que precisa Ali, a la que le es tan difícil aceptarse.

De Dylan sufrió un choque frontal entre lo que veía y lo que sentía. Se sentía un hombre, pero a su cuerpo le iban creciendo pechos y menstruaba, generando una crisis de entidad que se le antoja que es un monstruo, y ante la broma de mal gusto que le ha gastado su cuerpo e incapaz de reconocerse, decide pasar a no ser nada con su muerte. De transmitir las contradicciones y su impotencia, se encarga en el escenario el actor Juan de Vera, que con su físico refuerza la contradicción, de que con ese chico escurrido y con barba, cohabite un cuerpo de una mujer con sus órganos correspondientes.

#Malditos16 ©marcosGpunto

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Naima, desde niña ha sido modelo por necesidad, y según ha ido creciendo su belleza ha sido su propio castigo. A diario comprueba que no se le reconoce como sujeto. Se siente simplemente un objeto sin entidad, ni anima. Un objeto de deseo, dispuesto para el consumo por una profesión inclemente, esta creencia se cuela en su casa, donde uno se ha de sentir seguro, cuando su propia madre cierra los ojos, y le dice que exagera. El personaje que interpreta con acierto Paula Muñoz, es el único que no reconoce que se quiso quitar la vida, achaca el hecho, a que, en el consumo de sustancias que le permitían ejercer su trabajo sin dolor, se le fue la mano.

A Rober se le ha hecho el mayor daño que se le puede hacer a una criatura, que consiste en que las personas llamadas a protegerte, te nieguen y te infrinjan el castigo de condenarte. A Rober se le acusa de la muerte de su hermano porque retrasó la salida de casa 20 minutos, porque no se quería calzar las botas a los 6 años. Simplificando el hecho en que si hubieran salido a la hora prevista, su hermano Carlos no hubiera muerto, y tomando esto como una verdad absoluta, la culpa de su muerte la tuvo Rober, por ocasionar el retraso. El actor Guillermo de los Santos atrapa y emociona al público, mientras evoca la condena a la que ha sido sometido. Llegando tan lejos, que se dijo en alto que tendría que haber sido él, quién tendría que estar muerto, la condena estaba dictada, y Robert quiso ser el autor de su propia ejecución.

David Tortosa y Rocío Vidal, dos estupendos actores par Sergio y Violeta

David Tortosa y Rocío Vidal, dos estupendos actores par Sergio y Violeta. ©marcosGpunto

La evocación de Ali, Dylan, Naima y Rober, la propician Violeta y Sergio, encargados de la organización del Taller del Hospital, para evitar la tentación del suicidio en los adolescentes.

Violeta y Sergio significan de alguna manera el límite del dolor humano, con al duro paredón de las instituciones, regidas por políticos más interesados en el aquí y ahora, para sacar un rédito inmediato en las urnas, que en realizar políticas más altruistas, que únicamente se vería su resultado a largo plazo, y eso ya no les es rentable.

A Violeta y a Sergio les dan vida la actriz Roció Vidal y el actor David Tortosa, son los que mueven los hilos para que los personajes puedan liberar sus historias. Pertenecen a dos círculos concéntricos, en el de fuera está Violeta y Sergio, y en el de dentro: Ali, Dylan, Naima y Rober.

Rocío Vidal y David Tortosa asumen sus papeles de manera solvente, realizando una labor que les requiere ser generosos, imagino que bien marcada por el director Quino Falero, porque lo importante es dar visibilidad a la vulnerabilidad de los adolescentes, frente al sonoro silencio de unas instituciones que parecen ciegas y sordas, y creo que es este el aviso para navegantes, que nos propone Fernando J. López.

El Texto de #Malditos16 está pubicado en Ediciones Antígona

El Texto de #Malditos16 está pubicado en Ediciones Antígona

En cartel en Teatro Galileo -Madrid- mas información de fechas horarios y compra de entradas aqui.

Dramaturgia: Fernando J. López Dirección: Quino Falero Reparto: Guillermo de los Santos, Juan de Vera, Andrea Dueso, Paula Muñoz, David Tortosa y Roció Vidal Escenografía: Arturo Martín Burgos Vestuario: Rebeca Sanz Iluminación: Juan Ripoll Ayudante de dirección y entrenamiento corporal: Eva Egido Fotografía: marcosGpunto Cartel: ByG / Isidro Ferrer Asesoría y documentación: Hugo Alonso (Transexualidad e igualdad), Teresa Pacheco (Suicidio y prevención), Borja Rodríguez (Violencia y sexualidad), Sandra Santos (Adolescencia e identidad) María Toro (Suicidio y primeros auxilios). Producción: COART+E Producciones

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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