Luz de los escombros, de Manuel García Pérez

Luz de los escombros, de Manuel García Pérez

Manuel García Pérez nació en Orihuela en 1976. Es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia y licenciado en Antropología por la UNED. Fue Premio Nacional Fin de Carrera en 2000 y Premio Nacional de Poesía Creación Joven de Murcia en 1998. Ha publicado varios libros sobre temas educativos y su tesis doctoral, basada en el estudio semiótico y matemático de la información audiovisual, fue editada por la Universidad de Murcia bajo el nombre de Semiótica de la descripción: Cine, publicidad y cómic.

Es redactor de la revista Empireuma y autor de la novela infantil Terra d´espirits en la editorial Brosquil. Ha publicado, en la editorial Códex, una novela de terror psicológico para adolescentes, La memoria del cuervo; otra dirigida tanto a jóvenes y adultos que se titula Rostros de tiza, en Ediciones Germanía, y en breve publicará un libro infantil, Una semana con Buchú, en Germanía.

Actualmente, colabora en varios medios de prensa escrita y digital como Mundiario, Minutocero, MrGente, Milinviernos.

Manuel García Pérez, autor de Luz de Escombros.

Luz de los escombros, de Manuel García Pérez.

Manuel García (1976) confiesa que la poesía, en su caso, ha sido siempre un ejercicio de autodestrucción. La escritura, lejos del placer, es una necesidad que le sumerge en espacios desolados, en estampas turbias donde los osarios, el crimen, lo apocalíptico, la frondosidad frente a la sequía y toda suerte de aves, por ejemplo, se convierten en símbolos premonitorios de una existencia en continuo conflicto con la vida entendida como efusión o exaltación.

La poesía va más allá del género, es un estado en trance, de una comunicación que necesita una eficacia técnica y un severo distanciamiento de otras formas de expresión de la teoría de géneros.

Sin embargo, su poesía contiene precisamente aquellos motivos poéticos que encuentra en importantes referentes narrativos, que la convierten en exorcismo que expulsa el simbolismo que se deduce de paisajes y estados emocionales extremos. La invocación a las ausencias y la belleza paradójica de los terrenos desolados han hecho que esta obra haya llegado a su segunda edición en pocos meses.

Para el ensayista Javier Puig:

En este libro, el paisaje se convierte en un ser agobiante, que con su pálpito intimida la soberbia humana, hasta someterla a la igualdad con otras vidas mucho más rudimentarias. Es un paisaje hecho con palabras de escueta luz. Leer estos versos es desplazarse a un mundo sin hospitalidad, al que hemos sido invitados desde una distancia enérgica pero fraterna. Allí nos sentimos hijos de un mismo dios que conocíamos vagamente, que habíamos intuido en las remisiones de nuestra dispersión, que había quedado tras la estampida de todas los formas del tiempo.

Insiste en que los escenarios y las acciones de aquellos que conviven en estos lugares hostiles advierten de las continuas catástrofes que pasan desapercibidas ante nuestros ojos, pero que están inmersas en nuestro organismo, en la propia naturaleza del paisaje, porque la vida es depredación y, en ese trance indómito, el hombre que contempla es el hombre que sobrevive.

El poeta José Luis Zerón, autor del prólogo, indaga en la poesía de Manuel García afirmando que:

Su primer poemario nos llega con carácter de singularidad a través de la editorial Germanía bajo el explícito título de Luz de los escombros, que define el carácter binario y paradójico de este universo lírico escindido entre la desolación y la feracidad, la agonía y la emotividad alejada del sentimentalismo, la cuna y la sepultura, lo diurno y lo nocturno, el fuego y la ceniza. Un primer poemario –que no primerizo- bien estructurado y orgánicamente íntegro que conecta con las narraciones y textos en prosa del autor. No existe una clara línea divisoria entre la prosa y el verso de Manuel García: en toda su obra creativa encontramos el mismo imaginario insólito, la misma intensidad, el mismo lenguaje depurado, preciso, intemporal, relacionado con la finitud, la devastación y el sentido más primario de la existencia. En realidad este poemario -como las novelas y cuentos del autor- revela cierto aire de parentesco con narradores singulares e irreductibles como Juan Rulfo, William Faulkner, Juan Carlos Onetti, Malcolm Lowry y Cormac McCarthy.

El autor, antes de la presentación de su libro nos ha cedido algunos de sus versos de Luz de los escombros para este medio.

I
La ardiente zarza se fundió con la niebla
cuando escribiste -el dolor no tiene raíces-.
Y las aves enmudecieron.
Y de la profundidad del pozo, de la hendidura,
emergió el verbo:
Lejos de sus huesos, han de enterrar cada cuerpo.

II
Las márgenes del cieno conservan su escoria.
No soy digno de que entres en mi casa
pero convocas pájaros migratorios.
Ascienden los tordos entre los vapores
que exhalan tarquines desde la víspera.

Una palabra tuya bastará para sanarme:
El barro nunca es la vida.

III

Mi padre pisó la tierra de los heridos.
Masticó tabaco negro y seco como un viejo.
Descifró las escamas de los mabres,
el rompiente de las olas.
Palideció ante la senectud de los olivos.
No rehusó la ofrenda
de la carne del membrillo ni el bálsamo de romero.
Creció con el calostro de los aluviones
por entre las cañas. Sufrió
la enfermedad de los animales arrumbados.
Apartó la mirada a sus nietos por reconocer
la fingida luz de las profundidades.

 

Luz de los escombros, de Manuel García Pérez, Editorial Germanía

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

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