La vida breve

La vida breve

Me gusta volar y suelo subirme a un avión dos o tres veces al mes.

La joven de pelo castaño se había puesto los auriculares nada más despegar. Yo cerré los ojos e intenté dormir. Había estado escribiendo buena parte de la noche, pero todo se quedó en unas frases sin excesiva importancia. Llevaba atascado más de un año. En ese tiempo apenas había escrito cincuenta páginas, y eso que había anunciado en las redes sociales que la novela estaría terminada antes de Navidad. Empezaba a ponerme nervioso, algo a lo que no estaba acostumbrado. Abrí los ojos y miré a la chica. Tenía los ojos cerrados y movía ligeramente la cabeza. Quizá escuchara jazz o algún concierto de piano de Beethoven. Estaría pensando en los pequeños acontecimientos de su vida mientras sonaba la orquesta, en sus padres o en su novio. Quién sabe si en los exámenes de la universidad. Había sonreído al sentarse, pero de manera forzada. No se la notaba feliz, de eso sí que pude percatarme al primer vistazo. Es posible que aquel avión fuera la solución a sus problemas. Tal vez huyera de su casa, de su ciudad.

No consigo olvidarme de mi novela.

http://sotelojusto.blogspot.com.es/

 

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

10 comments

  • Umberto Eco presenta la idea de una oposición entre los mundos posibles y los mundos reales de la trama dentro de un texto narrativo; él mismo aplica la lógica modal a la lectura de los mundos posibles y dando la idea de inferencia textual cuando los lectores se mueven por el texto. Así, la visión del mundo y de la realidad que Sotelo nos plantea en este microrrelato incluye un método lógico de razonamiento inductivo con palabras tales como “quizá, quién sabe si, es posible y tal vez”; expresiones que incitan a la probabilidad o posibilidad de que la joven que viaja junto al otro personaje masculino indiquen una huida, una salida, una evasión, una fuga.

    Se percibe un modo de pensamiento científico en el relato de Justo Sotelo. Tal vez su narrador omnisciente desee e intente resolver sus dudas, sus cavilaciones mentales, sobre la joven al estilo de John Herschel, donde necesito descubrir y verificar la hipótesis que él mantiene, la infelicidad de su compañera de viaje tan solo por expresiones manifiestas o por una simple lógica de descubrimiento de Lakatos. Quizás si el personaje masculino si hubiese entablado conversación en el avión con la joven que quizás escuchara jazz al estilo de Cortázar, hubiese descubierto más datos sobre ella y confirmase su teoría de infelicidad o a lo mejor, la rechazase. Su novela es su máxima preocupación, poner fin a un objetivo en el que lleva tiempo parado y una posible aprobación personal y felicitación por parte de los que acceden a las redes sociales diariamente.

    El viaje en avión de este relato me recuerda por alusiones de intertextualidad al viaje que quería hacer para llegar a Samarcanda, el personaje principal Sergio Barrios de la novela del propio Justo Sotelo titulada, Las mentiras inexactas, al lado de otros dos (Sotelo y Figueroa). “Los mundos posibles estarían a mi alcance desde arriba, y a lo mejor, algún día podría hacerlos realidad” (pp. 179).

    El mundo real se puede convertir en ficcional si uno lee este entrañable relato donde el estilo, el lenguaje, el tiempo, el discurso…dan las claras pinceladas de la narratología posmoderna.

    La vida breve, un suspiro, un momento. Enhorabuena al autor.

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  • Justo

    Podría hacerlo perfectamente, Jose Zurriaga, pero el cuento se basa en la novela de Onetti, en uno de sus personajes. Almudena, tu análisis es impecable, como siempre. Un abrazo a los dos.

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  • La vida de la literatura se entrecruza con la vida real, llegando a un punto, donde la ficción que no engaña se te come hasta las entrañas, pues nos lleva al lugar sagrado de lo común, al orden primigenio y anterior a la separación las palabras y las cosas, como si de un nirvana se tratara.

    Cosas de la literatura más profunda_1 RT111215.

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  • Está claro… Lo dice muy bien Roranna Tepuy. Somos una encrucijada de mundos y todos bullen dentro de nosotros. Hay líneas luminosas, estridentes, tenues, brutales, líricas, susurrantes… que se entrecruzan en nuestro interior. Y a veces es muy difícil distinguir eso que llamamos realidad de eso que llamamos ficción. Y en un avión, a diez mil metros sobre el nivel del mar, puedes estar también a ras de tierra, o perdido en un agujero.

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