Javier Divisa: diario de una paranoico XII

Javier Divisa: diario de una paranoico XII

ELLA – Estoy en Facebook pero no me interesa nada la vida de los demás ni sus chorradas, ni lo que piensan.
Yo – Ah, tú estás por los atardeceres, los cafés y las playas.
(Silencio Tenso).

He soñado que entraba en el Corte Inglés de Callao y salía 10 años más tarde con una tele de plasma y una madre de la sección de perfumería. Tal cual.

¿ Os imagináis Facebook en la vida real ? Todo el mundo en un plaza gritando gilipolleces y la gente diciendo ” me gusta ” y voceando comentarios. Sería el puto infierno.

Si lloras muy fuerte las lágrimas no te dejarán ver las 37 facturas a las que no hiciste ni puñetero caso en diciembre. En la aldea lo llamamos la magia de la navidad.
(Proverbio islandés).

Vale, una cosa, todo ok, el humor al poder, pero algunos recordad que si podemos hacer chistes con Mahoma tampoco pasa nada por hacerlos con la Virgen del Rocío.

Yo una vez vi a Mahoma en una mancha de la cocina, pero también es verdad que me pasé toda la tarde con Melendi y José Fernando Ortega

Por favor cuando habléis de un nuevo bar o restaurante , absteneos del manido ” muy recomendable “. Decid cosas como ” se puede mear a gusto y funciona el secamanos ” , ” cero cucarachas de cafetera ” , ” no huele a pajarería ” o ” la tortilla no es tan rocosa como para abrirte la cabeza “.

Me pregunto que estarán haciendo ahora los 400 gramos de jamón de bellota que tengo en casa.

Revolviendo una carpeta de papeles veo que en 1995 empecé una novela que se llamaba ” La primera teta no se olvida nunca “. Es una mierda que me hace mucha gracia; también me doy pena y hoy no pensaba beber

Ya podéis dejar de fingir que sois unos amantes del humor gráfico y que os molan los franceses. Ya acabó todo.

Detecto que hemos pasado en el mundo de los vendedores ong de la calle del ” Me regalas una sonrisa ” al ” Vengo a conquistarte “. Supongo que luego te hablan de ballenas y negritos. Puedo jurar que hoy me ha dicho una chica en Fuencarral ” No cuesta nada sonreír “. Me he quedado con ganas de decirle: contigo no bicho. Estoy sobrevalorado.

A mí la fabada me gusta sin fabes, y sin chorizo, y sin lacón, y sin morcilla. Me gusta con chocolate y cerveza. Ya sabéis que la fabada y yo no nos queremos, no me lo propongáis en la vida. Es el plato más sobrevalorado de la historia de la cocina de abuela, y si lo hace la señora esa que sale en las latas en mayor grado reniego de esa infame legumbre. El arroz con bogavante lo tolero perfectamente. Sabedlo.

Nadie es tan moñas como en Facebook ni tan gourmet de la muerte como en Instagram, ni tan hijo de puta como en la cola de una copistería.

Cuando el desodorante sale por la puerta, el karma se tira por la ventana

Si los egos fueran luces , Facebook sería la feria de Sevilla. O Las Vegas. Pero nunca sería Puerto Hurraco.

De tener 3 o 4 dientes, andar como si tuvieras los huevos escocidos y ser comercial de Securitas Direct a irte a Irak con un cinturón de explosivos no hay mucho. ¿eh?

No soy un gran desprendido desde el punto de vista filántropo pero si un negro que duerme en la calle, con la boca llena de heridas, me pide para una crema , entro con él en la farmacia a comprarla y le doy el cambio para que cicatrice con una botella de licor. No está muy bien decir las putas obras buenas que uno hace, de hecho tampoco es para lanzar fuegos artificiales al cielo, pero está bien recordar de vez en cuando la existencia de la miseria humana, que son dos, pobreza y mezquindad. Vaya mierda, me salgo de mi discurso

Al de la universidad de la vida, que es el mismo que pone frases indistintamente de Neruda y Gandhi, le da igual travelos, locas del coño, paranoicas, muñecas hinchables que coleccionar posavasos y hablar con putas nigerianas por señas.

Soledad nivel contestar los spams de las señoras de Burkina Faso

Ojalá un yihadismo de civilizaciones escandinavas que nos quiera imponer su cultura, su progreso, su salmón a la brasa y sus suecas.

Se ha ofendido alguien porque le he dicho que su pelo huele un poco a pollo empanado y cierto aroma a rueda de bicicleta vieja. Ya ves tú.

No comprendo esa costumbre femenina de intentar analizar todos nuestros actos. En nuestra inteligencia a veces buscamos el retraso mental como motivo de felicidad y supervivencia. No hay más, nos gusta ser mongolos.

Un ecuatoriano borracho que acabo de ver, que se para, se roza, se ríe, habla solo, se mosquea, se da hostias con todo y nunca va recto; creo que estoy viendo la gran metáfora de la vida.

Si gesticula mucho, cierra los puños, te dice que en su familia son muchos, que son todos una piña, y claro, que discuten como en todas las familias, y ” son mi sangre ” , cuidadín, familia choni tirando a pseudogitana con antecedentes penales, muchos gritos, odio y puertas rotas.

Te gustaba mucho aquel canalla que te robó el corazón, la razón y 50 euros. En tu dolor buscaste a aquel tipo gordo pero buena persona. Le quieres mucho pero de otra manera, mucho pero poco.

No ha sido un viaje en pareja a la India de verdad, si no has terminado mínimo 3 veces solo en un puesto de brebajes de Delhi tomándote unas kingfisher, rezando a Ganesha y diciéndole a un hindú ” you are my brother “, mientras ella toma un café bueno en el bar cool del centro comercial y piensa: vaya empanada tiene este chaval.

Autor

Javier Divisa
Autor de la novela Tres Hombres para Tres Ciudades , su segunda obra ve luz bajo el título Valientes Idiotas. Sarcástico incansable desarrolla su tenacidad humorística en reseñas para Tarántula Cultura, donde también escribe una sección personalizada llamada Diario de un Paranoico , ejerce como columnista de opinión en el periódico El Cotidiano y es colaborador habitual en diferentes revistas de Suramérica. Aparte de lo anterior opina de todo en su blog janpath-broadway.blogspot.com.es y compagina la literatura con el negocio de la moda. Ha ganada algunos premios , todos sin la pertinente dotación económica y ha sido incluido en diversas antologías jóvenes autores.

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