Javier Divisa: Diario de un paranoico XIV

Javier Divisa: Diario de un paranoico XIV

El ” me voy de facebook por una temporada, gracias amigos ” es el nuevo ” súper yo, necesito un abrazo ” de los 90.

Voy a ver esta noche El Halcón Maltés que la tengo ahí pendiente desde el 41.

Bullying, compañeros que tienen ballestas, catanas, novios maltratadores, En mi generación el gran problema era el acné, quedarte ciego si te tocabas y el gordo de de las collejas.

Si sois de los que aplaudís cuando el avión aterriza, dos cosas, o un estudio neurológico o un equipo de valoración de incapacidades, y a tramitar la prestación.

Ha muerto BB King , que no es una hamburguesa ni una criatura de un año. Era el dios del azul, me parece. Grande.

Cómo se llama el perfume ése de tía que huele a haberte comido un bosque con chocolate y una caja de dunkin donuts. Me va a dar un ictus.

Me he remangado los pantalones porque me roza una herida del tobillo y ahora he quedado con Devota y Lomba para tomar el brunch en Dry Martina y hablar del minimalismo en la moda. Quicir , el concepto arquitectónico.

Qué clase de traumas, problemas emocionales, taras mentales, ha debido sufrir una persona para decir que muere de amor y la belleza está en el interior con una rosa roja y un unicornio blanco.

A mí el tema de la luz, el positivismo, el halo, el zen, la energía, me confunde mucho. No por el envoltorio, sino por la sobrecarga y el fraude. Quiero decir: detrás de una barra de incienso también hay mucho hijoputa.

Ya es verano: los calzoncillos acaban en las rodillas y las pelotas rozan las ingles. Queda inaugurada la temporada.

Ya me ha echado la bronca una señora por ir con la bici por una acera anchura 10 metros. Yo no le he dicho a ella que necesita licencia de obra para quitarse el maquillaje. Respect.

No os he dicho nada, pero todos las martes viene una gitana con romero que primero me dice guapo y después mala sombra. No he visto forma más magistral de condensar el lococoñismo en 15 segundos

.

Hay dos tipos de personas, los que se ofrecen para bajar la basura cuando se van de tu casa y los hijos de puta que jiñan en tu baño y se llevan tu paraguas. Suelen ser los de: este arroz lo hacía mi abuela, idéntico. Vaya.

Las expectativas, esas zorras de los lunes.

El hijoputa ese que da likes a los comentarios de tu ex y tu novia en tus posts, a los que no da likes, también va con Carmena.

Según el CIS , Eurovisión lo gana Carmena, y aquí de alcaldesa vais a tener a una cantante eslovena de 23 años que va a poner gratis la operación de tetas y el vodka con redbull.

Yo ya llevo 3 o 4 reflexiones hoy, y todavía me queda la de las nueve, si gintonic o cerveza.

Ojalá Carmena nos obligue a hablar ruso, nos sustituya las patatas fritas por salmón, nos quite el licor de hierbas, nos dé vodka, y caviar por aceitunas.

Cuando un autor me dice: he tenido que sacrificar mucha literatura para hacer el libro más ameno.

Venga, no me jodas, la literatura sería el talento, capullín.

(Y otras formas de acreditar la carencias).

Quedarse el domingo en la cama mola pero saliendo de forma inhumana conoces gente y acabas haciendo negocios con un gitano flamenco en Lavapiés, y de repente eres su representante.

Sabéis en realidad que toda la épica que cuentan los de las historias de Mahou ocurrió con gintonics y marihuana.

Entre ir a un sarao poético y a una asociación de pymes de mi barrio, pongo el despertador a las 5 de la mañana para ir a picar piedra.

Mientras tú pierdes el tiempo en Facebook, tu novia es adicta a la cafeína , alcohólica de gin-tonics en Instagram y te ha cambiado por un gato.

Hasta que no se tire el primer inglés retrasado desde un balcón de Magaluf no te quites el sayo.

La felicidad son las pequeñas cosas de la vida: un taxista silencioso, un poeta que no sea brasa, huela a ph neutro y no diga “mi visión conceptual del mundo”, un fotocopista sin cara de haberse suicidado 70 veces, una vieja que acierta a la primera el pin de cajero automático y se pira. Etcétera

Todos nos reímos, todo es humor, negro, inteligente, barato, pero tu foto del 85 con el pelo cortado a tazón que colgó tu tía la que dice ” marchuqui ” y ” piscolabis ” estrella todo tu libertinaje en el muro de las putadas familiares.

Autor

Javier Divisa
Javier Divisa. Mercader a tiempo parcial y escritor a intervalos fragmentarios. Autor de la novela Tres Hombres para Tres Ciudades, su segunda obra vio luz bajo el título Valientes Idiotas. Sarcástico incansable, desarrolla su clave humorística y rigor literario en reseñas literarias para Eñe y Revista Cultural Tarántula, donde también escribe una sección personalizada llamada Diario de un Paranoico. Ejerce como columnista de opinión en el periódico El Cotidiano y ha sido colaborador habitual en diferentes revistas de Suramérica, aunque estas variables cada vez le dan más pereza. Compagina la literatura con el business de la moda. Y ha ganado algunos premios narrativos, todos sin la pertinente dotación económica, aunque eso es algo que podría lograr un mono con lobectomía cerebral. También ha sido incluido en diversas antologías de jóvenes autores de libros que están enterrados hace años en el cementerio de Père-Lachaise y no leyó nadie. Actualmente muere en Madrid, escribe varias veces todos los días a lapsos de quince minutos y nunca aparenta estar feliz en Facebook. Cree que Magdalena es su mejor novela, de largo.

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