INFILTRADO EN EL KKKLAN de Spike Lee

INFILTRADO EN EL KKKLAN de Spike Lee

Por NACHO CABANA

Hace años vi una película mexicana titulada Salvar al soldado Pérez de Beto Gómez cuyo trailer prometía una hilarante comedia sobre un grupo de narcos norteños que van hasta Oriente Medio a rescatar a uno de los suyos. En realidad era una película de acción tan torpe y mal resuelta que probablemente la decisión de venderla como comedia partió del departamento de marketing al comprobar que aquello no se sostenía dentro del género en que fue concebida.

Salvadas todas las distancias (la que nos ocupa cuenta con un presupuesto holgado, acabado de Hollywood y excelentes actores) a Infiltrado en el KKKlan le ocurre lo mismo. Todo parece indicar que Spike Lee quería hacer una película sobre un policía infltrado en el KKK en los años 70 y hacer dialogar lo que pasaba en aquella época con lo que está pasando en la actual (nada nuevo en su filmografía, por otro lado). Y deseaba que el protagonista en cuestión fuera un afroamericano, lo que (estamos de acuerdo) resulta bastante complicado. Así que en lugar de agarrar de la novela supuestamente biográfica del protagonista solo su planteamiento (las dificultades y obstáculos con que se encuentra el primer policía de color en la pequeña comunidad de Colorado Springs) el equipo de guionistas (Kevin Willmott, David Rabinowitz y Charlie Wachtel, tanto escritor no refleja nada bueno) opta por respetar un detonante que es poco menos que un chiste y a partir de ahí acumular incongruencia tras incongruencia.

Ron Stallworth (el policía de color protagonista, aburrido en la comisaría) responde a un anuncio del KKK para recibir información. Le llaman por teléfono casi inmediatamente y él se hace pasar por blanco (eliminando los giros en su forma de hablar identificados con la raza negra), pero es tan torpe que al final da su nombre real. Vale, cuela. A partir de entonces los agentes de la ley deciden aprovechar el contacto realizado para infiltrar a uno de los suyos en la organización racista. Y optan porque Stallworth sea quien hablará con ellos por teléfono mientras que el interpretado por Adam Driver (con su personalísimo timbre de voz) sea quien se persone en el Klan.

¿No hubiera sido más fácil y lógico que sea el agente blanco quien lo haga todo? ¿No hay más riesgo de que los supremacistas se den cuenta del engaño si la disonancia entre la voz telefónica y la directa se mantiene una y otra vez en vez de limitarse al primer contacto? ¿No es absurdo que, una localidad pequeña, un agente que lleva tiempo en el cuerpo (por lo que se supone que mucha gente le conoce) se haga pasar por infiltrado?

La historia hubiera sido otra pero habría fluído más naturalmente prescindiendo del personaje bien interpretado por John David Washington pero, claro, entonces Spike Lee tendría menos margen para introducir su subrayado discurso político. Un sermón, por otro lado, lo suficientemente serio y preocupante como para tomárselo en broma (algo que no intenta en ningún momento). Dicho de otro modo, si Infiltrado en el KKKlan hubiera sido de vedad una comedia, su capital visión de los hechos narrados la habrían arruinado inmediatamente.

La comedia tiene que ser creíble. “Hacer comedia” no es, como muchos productores y guionistas mediocres piensan, una carta blanca para no pensar la estructura interna del guion. Comedia es verdad más dolor y si falla la primera, todo se viene abajo. Hasta el dolor. Máxime cuando estás jugando con atentados y derechos civiles y esto es, claramente, lo que más te interesa de la historia.

Porque la farsa, Lee ni la huele.

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *