He Loves and She Loves

He Loves and She Loves

Una de las cosas que siempre haces cuando vas a una ciudad por primera vez es buscar una librería. La buscas incluso en sueños.

Esta noche has soñado que hablabas de libros de Filosofía con la dependienta de una librería de Nueva York. Si alguien que tiene una cara con ángel menciona a Sartre y Platón, ¿qué puede hacer un romántico empedernido como tú ante esa mujer? Pues invitarla a París, la “ciudad”, la única ciudad…

Nada más llegar al aeropuerto de Orly es como si entrarais en otra película, “Medianoche en París”. Dicen que te pareces a Al Pacino, pero también eres un poco Woody Allen, al menos en gustos literarios y musicales. Ahí están los Campos Elíseos, la Ópera, las Tullerías, las dos islas del Sena, las escaleras de Montmartre, la Torre Eiffel y Gershwin. En la siguiente escena jamás la has visto más guapa y feliz bailando con un señor que le lleva tantos años. Se nota la enorme admiración que siente hacia él. Un poco más tarde te pones una gabardina blanca (aunque la que siempre usas en la vida real sea negra, como casi toda tu ropa) y terminas cantando y bailando con ella y besándola. La habías besado al principio de la película en la librería, pero en esta historia que estoy escribiendo para ti el beso ya es otra cosa, un cuento de los viernes que se deletrea con los labios húmedos, como diría Justo Sotelo.

Solo te queda salir a la calle, encontrar la librería y a ella.

Y bailar, bailar, bailar…

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

3 comments

  • Como lectora tengo la sensación de que el principal objetivo de Justo Sotelo no es elaborar un texto literario, sino encontrar un pretexto que le permita satisfacer su irrefrenable pasión por la literatura, el cine y los viajes. De ese modo el autor recurre a la creación de un metadiscurso descriptivo y la metalepsis narrativa. Tal y como diría Genette, la metalepsis tiene como principal efecto la superposición de los ámbitos de la realidad y de la ficción y metalepsis. La metalepsis del tiempo narrativo crea una unión o un solapamiento entre lo narrado y la narración y, con ella, la de la existencia de un universo de ficción único compartido por el autor, el lector y los personajes. Por tanto el existe una ruptura de fronteras totalmente, en virtud de la cual el autor-narrador termina por compartir con los personajes, Él y Ella, no sólo un mismo tiempo, sino también un mismo espacio u universo. Es un secreto que utiliza el autor por pasadizos accesibles únicamente para él; Sotelo en este caso actúa como espectador delegado, es decir, una modalidad narrativa que es verdadera y falsa al mismo tiempo ya que el protagonista se identifica con los intereses, preferencias y características del autor (cine, literatura, viajes) y con ese fingimiento el autor resalta su presencia en el relato tal como poner al narrador en primera persona.

    Por intertextualidad el cuento nos remite tanto en el tono como en la forma y el contenido a todas las novelas de Sotelo así como a la parte Uno de su libro “Cuentos de los viernes” en donde aparece la ciudad del amor, París, y todo lo que la envuelve. Del mismo modo, ocurre con las continuas alusiones implícitas del autor a la música (clásica, jazz, blues..) o al cine e incluso a la ciudad de Nueva York (veáse el cuento “Bailando en las azoteas de Nueva York”). En otro de los cuentos que formarán parte del libro de Sotelo “Cuentos de los Otros” titulado “María” y publicado el 16/6/16 también hace alusión y cita al famoso cineasta y director en compañía también de Audrey Hepburn, la misma que aparece en el vídeo del cuento de hoy.

    En realidad, todos estos temas anteriormente citados son ejes comunes a las cinco novelas de Sotelo que aparecen de forma diacrónica en un mundo ficticio similar a las películas de Woody Allen. Hasta en la novela “La paz de febrero” el protagonista Luis Seoane en un diálogo dice textualmente: “No suelo pasearme desnudo por la casa – me defendí yo. Si fuera Woody Allen te diría que mi psiquiatra no me lo permite” (p. 78).

    En otra novela de Justo Sotelo, “Vivir es ver pasar” se encuentren reflejos del jazz a través de Woody Allen y de Manhattan y, ese lento fluir de las aguas del Sena influya a los personajes a saborear la misma nostalgia del amor y la pasión de Cortázar por el jazz.

    En la novela “Las mentiras inexactas”, la mímesis desvirtualiza y desconfigura la realidad y la librería de Sergio Barrios se convierte en el famoso templo del rock donde el propio Sergio es un triunfador inefable que vive una vida repleta de secretos, mentiras, borracheras entremezcladas con su círculo de escritores y artistas, sus amigos, que entran y salen continuamente de la librería y cada noche montan una fiesta semejante a los personajes de una película de Woody Allen.

    Sotelo también publicó un interesante artículo en la Revista Tarántula titulado “El oro del Rhin y Walter Benjamín” el día 3/8/2015 que comienza de esta forma: ““Woody Allen dijo en cierta ocasión que cada vez que escuchaba la cabalgata de las walkyrias (principio del tercer acto de la ópera de Wagner) le daban ganas de invadir Polonia”.

    Un excelente relato de Justo Sotelo donde el amor late entre los reflejos al atardecer en el Sena, el baile entre ambos personajes, el vídeo de Fred Astaire y Audrey Hepburn con música de George Gershwin y el deletreo con los labios húmedos de un cuento de los viernes….

    ¿El fingimiento del autor implícito del cuento será simplemente para crear un mundo ficcional o simplemente tal y como pensaba Umberto Eco en su famosa teoría de la mentira en donde los signos son aquellos que se utilizan para mentir ? Así lo demuestra con su cuento nuestro gran cinéfilo Justo Sotelo. Un abrazo amigo mío y Enhorabuena

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  • Justo Sotelo

    Tú ya no eres una simple lectora, Almudena. Te estás convirtiendo en una crítica literaria de verdad. Creo que has tocado todos los puntos posibles necesarios para entender este cuento. Un abrazo.

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  • ~Tanta belleza en el cuento… “un cuento de los viernes que se deletrea con los labios húmedos, como diría Justo Sotelo”
    Algunos deletreo se vuelven sabrosos, se necesita volverse tartamudos del momento para perpetuarlo, en las humedades de la existencia…!~

    ~Almudena, delante de tus comentarios, es difícil no detenerse admirar la sabiduría y la dedicación que le tienes a Justo Sotelo.

    《Gracias a ambos por el manjar》 ~_~.♡

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