Hacer hielo, de Miguel Ángel Curiel

Hacer hielo, de Miguel Ángel Curiel

Hacer hielo es el último libro del poeta Miguel Ángel Curiel. Poeta que reside en Lugo; aunque podríamos decir que reside en muchas partes, por lo menos sus versos así nos lo hacen ver. Y es que la poesía de Curiel brota en un campo centroeuropeo, se alimenta del sol manchego y se riega con lluvias gallegas.

Hacer hielo ha ganado el XIII Premio Nacional de Poesía José Hierro, y aunque debo decirlo, sinceramente, me importa muy poco que este libro sea premiado porque este libro está por encima de los premios: es un libro transcendental, ajeno a la tradición poética española, alejado de su clasicismo que nos arrastra desde hace tantas décadas, es un libro personal de un poeta personal.

Hacer hielo es un grado más misterioso que sus libros anteriores y el misterio es un componente que mantiene turgente el lenguaje poético, su lenguaje evoca luz y silencio como antítesis a todo lo que sugiere, que es mucho. Podríamos echar en falta a veces una mayor intensidad en algunos de sus poema breves, un qué decir más voluminoso, pero Miguel Ángel Curiel quiere cribar en todo lo que pueda ser cribado “Un poema a secas”, dice en uno de sus versos, pero esto, afortunadamente no lo consigue, porque sus poemas contienen una delicada belleza como consecuencia de una gran observación de nuestro entorno:

La nieve gris de una fábrica de cemento se posa en los olivos. Acacias y olivos. Una mala conjunción de árboles. No hacen bien en el paisaje estas dos maderas, estas dos formas de locura. Olmos y vides si, como chopos y frutales, o campos de trigo e higueras. Una cierta armonía del mundo, no exactamente un jardín. No un jardín barroco a la manera de Villa Roncali, o Villa Laurentina. ¿Cuántos jardineros bobos se necesitan para el arte del agua? Y el sonido de tijeras todo el día y tantos pájaros para un coro silvestre. No, más bien me refería a una escritura silvestre, más bien seca, o a un lugar parecido a Villa Adriano. Unos cipreses negros enfilando un camino que asciende por un suave desmonte hacia unas ruinas donde hace mucho se condensó el poder. (Savia negra de los cipreses, saliva negra del poder)

(Un largo muro,  Miguel Ángel  Curiel)

En el cielo grullas.
Si un coro cantara así
las distancias de la tierra.

(Cesto de manzanas, Miguel Ángel Curiel)

 

Hacer hielo es aparentemente sosegado, no hay versos enmarcados con neones pero su fuerza es poderosa porque está interiorizada dentro de su propia energía.

Son sus poemas en prosa, el plato fuerte del libro:
Poemas que se mantienen en equilibrio por muy poco, pues Miguel Ángel Curiel, siempre busca sus límites cognitivos. Estos poemas son como el aire que rueda por una rueda: necesitan esta presión de aire para rodar. Así, ruedan cada vez con un diámetro más estrecho hasta el punto que ya no ruedan: se construyen y se destruyen constantemente, sin llegarse a producir una esclarecedora liberación de energía. No hay fuga de aire en ellos.

Así es como Curiel consigue llegar a una profundidad inhóspita e idiopática pero mirando al frente, sin refugiarse en el plástico del hermetismo que tanto utilizan algunos poetas para cubrir su falta de profundidad y autenticidad. ¿Un neorromántico que escribe como Caspar David Friedrich pinta? ¿Un poeta de culto? Da igual. Estamos hablando de Miguel Ángel Curiel, uno de los poetas más interesantes de la actualidad española, simplemente, porque tiene algo nuevo que sugerirnos. Un buscador que sigue creciendo, que con Hacer hielo se ha vuelto a superar a sí mismo y demuestra un estado de forma envidiable. Sobre todo envidiable porque Curiel ha aprendido a vivir con la lentitud que su propia vida le exige. Se ha retirado de las grandes urbes y no le interesan las redes sociales de internet. Así es como se consiguen los grandes alejamientos creativos, y por tanto, lo grandes acercamientos hacia las percepciones y el logro de transmitirlas.

Hacer hielo, sí, pero está claro que no con un hielo formado en las neveras.

Raúl Campoy Guillén.
Domingo 7 de abril del 2013

Aquí os dejo con uno de sus poemas:

PODER

Una miliaria calandria
se va volando en zigzag
hacia la muerte.

Él se fue pisando un sembrado de
luciérnagas y arrojó al cielo
puñados de moscas.

Las nubes van donde voy.
No se mueven. Les doy mi silencio
y me entregan el suyo.

El que huye tras las huellas en la nieve
lleva el sol en sus ojos
como un deposito de ceniza.

Poder, lo que se entiende por eso,
sólo lo tuve
cuando agarré un palo
y lo tiré al agua.

 

Miguel Ángel Curiel, autor de Hacer Hielo

 

 

Autor

Raúl Campoy
RAÚL CAMPOY GUILLÉN (Madrid, 1978) Ha publicado: Los dientes del reloj, (Ed. Atlantis, 2008. Ed. Especial 2014); Donde casi amanece, (Ed. CELYA. 1ª edición 2010, 2ª edición 2012) y Etanol Mortis, (Olifante Ediciones, 2013). Ha sido seleccionado como uno de los ganadores en el III Certamen del Día Internacional de la Poesía en Segovia 2012. Ha sido el ganador del Premio de Poesía Internacional “Sacra Leal Domínguez” 2012. Ha sido el ganador del Premio Nacional de Moriles 2014. Ha sido ganador del premio internacional en el Líbano Naji Naaman´s Literary Prize 2013-2014 Ha sido publicado en numerosas revistas de ámbito nacional e internacional, así como en numerosas antologías españolas y extranjeras. Sus obras han sido ingresadas en la US Library of Congress en Washinton DC. A nivel internacional, ha participado en el XV Festival Internacional de Poesía de La Habana (Cuba); en el Festival Internacional de Poesía de Copenhague (Dinamarca) 2011; en el V Encuentro Internacional de Literatura Tres Orillas en Canarias; en el VI Festival Internacional de Poesía, Palabra del Mundo y en el Festival Internacional de Lima, FIPLIMA (Perú) 2013. Sus poemas han sido traducidos al danés, al árabe y al inglés.

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