Festival Beefeater In-Edit. Sentados y sin cervezas.

Festival Beefeater In-Edit.  Sentados y sin cervezas.

Si supone un mérito indudable consolidar un festival dedicado a algo tan específico como el documental musical, más aún tiene llegar a la décimo primera edición con las salas llenas de un público más proclive a tomar cervezas en una sala de conciertos que a devorar palomitas en una sala de cine.

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Narcocultura (2012) de Shaul Schwarz

Narcocultura  (2012) de Shaul Schwarz es un excelente trabajo cuya naturaleza dual diluye la temática anunciada en su título. La atroz situación que vive México desde que el expresidente Calderón le declaró la guerra a todos los cárteles del narco (excepto a uno) ha generado una cultura en torno a los traficantes de droga que se expresa a través de canciones (narcocorridos) películas (narcoexplotation) moda (botas picudas)  subgéneros periodísticos (nota roja) religión (Jesús Malverde) etc. Schwarz podría haberse centrado en estas manifestaciones populares puntuándolas con toques sociológicos de las personas que las generan pero prefiere mezclarlas con un material no íntimamente ligado sobre un CSI mexicano en Ciudad Juárez, la urbe más violenta del mundo. El resultado es inferior a lo que serían los dos segmentos por separado aunque se resiente más el estudio sobre la narcocultura que el seguimiento al agente de la ley.

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Narcocultura (2012) de Shaul Schwarz

Durante buena parte del metraje de Narcocultura seguimos las andanzas de un hombre de 36 años que no tiene otra salida profesional que jugarse cada día la vida acudiendo a los lugares en los que han sido encontrados cadáveres descuartizados o decapitados y tomar muestras forenses que en otro lugar del mundo podrían llevar a capturar a los culpables pero que en el norte de México no sirven absolutamente para nada.  Shaul Schwarz hace, en esta parte de su largo, un desolador retrato del infierno sobre la tierra y de alguien que no se va de allí (a pesar de tener una novia en El Paso, Texas) por motivos legales y porque está demasiado apegado a la tierra que le vio nacer. Tiene un enorme mérito haber rodado esta parte de la cinta en un lugar tan peligroso para un equipo de filmación aunque es bastante opinable la explicitud con que muestra los cadáveres frescos y su tendencia a desenfocar digitalmente parte del cuadro para centrar la atención del espectador en una parte determinada de la imagen. Da la impresión de que estos segmentos del documental eran la intención original de sus creadores y de que, en algún momento del rodaje, se toparon con Los buknas de Culiacán y El Komander (bandas pertenecientes al “Movimiento Alterado”) lo que le hizo cambiar sobre la marcha el foco de la investigación al campo que finalmente dio título a su obra.

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Narcocultura (2012) de Shaul Schwarz

Y es en esta otra parte de la película (en la que encontramos algo mucho más sorprendente y  novedoso –lamentablemente- que la violencia en Juárez) donde el director se queda corto, muy corto. Principalmente porque se centra únicamente en la vertiente musical y “pocha” del fenómeno tocando sólo muy tangencialmente los otros aspectos arriba mencionados. Viendo Narcocultura se diría que sólo existen narcocorridos en los Estados Unidos y que son patrimonio exclusivo de mexicanos de segunda o tercera generación que nunca han pisado territorio azteca (lo que no es, obviamente, cierto). No es que esté mal retratada la mentalidad de los que se suben a un escenario con un bazoka de juguete en la espalda sino que la tesis final de su creador parece ser que la narcocultura no es más que la versión recreativa y gringa de un drama desolador.

Contiene la película, eso sí, grandes momentos de delirio como cuando el líder de Los Buknas de Culiacán muestra su emoción ante un grupo de fans que le han enviado un video en el que aparecen con pasamontañas disparando sus AK-47 en pleno desierto o cómo un grupo de peatones contemplan un río de sangre y sesos irse por una alcantarilla sin quitarse los gorros de Papá Noel que llevan puestos.

El complemento perfecto a Narcocultura es, sin duda, Chulas fronteras que también  pudimos ver en el festival dentro de la retrospectiva a Les Blank. Se trata de un trabajo de 1976 que retrata la vida y la música en la frontera mexicano estadounidense cuando el tráfico de drogas estaba controlado y aún no se había inventado la edición no  lineal. Un trabajo de 58 minutos que es inevitable ver con cierta nostalgia al compararlo con el de Schwarz y que pierde parte de su fuerza cuando, en el tramo final, se centra en Flaco Jiménez, acordeonista texano al que  Ry Cooder lanzó a la fama cuando le invitó a participar en su álbum “Chicken Skin lounge”.

Junto a México, otro protagonista del In-edit festival ha sido David Lynch que participa en Harry Dean Stanton: Partly fiction (2012) de Sophie Huber y en Duran Duran unstage (2011) que firma él mismo. El primero parte de una entrevista al actor Harry Dean Stanton en la que el protagonista de París, Texas (1984) de Wim Wenders (ya muy anciano) es entrevistado por su director en Una historia verdadera (1999) con quien desgrana recuerdos y entona canciones que han significado algo para él, tiñendo éstas de una tristeza y melancolía de la que muchas carecían originalmente. El conjunto se complementa con algunas curiosidades cinéfilas como que Dean Staton fue la primera opción para interpretar a Frank Booth en Terciopelo azul (1986) o su reticencia a protagonizar París, Texas ya que se consideraba a sí mismo un eterno secundario (esto último le revela Wim Wenders en una de sus intervenciones)

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Harry Dean Stanton: Partly fiction (2012) de Sophie Huber

 Harry Dean Stanton: Partly fiction está rodada en blanco y negro al igual que Duran Duran unstage que no es otra cosa que la grabación de un concierto que dio la banda de Simon LeBon en el “Mayan Theatre” de LA y que fue retransmitido on line a todo el planeta en 2011. En él, David Lynch ejerce poco más que de videojockey, sobreimpresionando imágenes de humo coloreado, salchichas en una barbacoa o una rueda de bicicleta girando encima de los frames del grupo tocando. Alguna de estas imágenes son demasiado obvias, otras inquietantes y algunas divertidas aunque para ser el trabajo más largo de Lynch en cinco años sabe a poco.

Los dos únicos premios que reparte el festival han recaído este año en The punk Singer (2013) de Sini Anderson (mejor documental internacional) y Triana Pura y dura (2013) de Ricardo Pachón (mejor documental nacional).

El primer título traza un perfil de Kathleen Hanna, líder de las bandas Bikini Kill y Le Tigre, colaboradora de Kurt Cobain y activista de las “Riot grrrl” movimiento feminista que en los años noventa integró a varios grupo de punk formados únicamente por mujeres. El segundo está construido a partir de un metraje inédito de 1982 en el que los gitanos que fueron expulsados de Triana en los años 50 se reúnen de nuevo para una fiesta-concierto en el teatro Lope de Vega de Sevilla. El material de archivo se mezcla con entrevistas e imágenes grabadas en la actualidad.

Para años venideros sugiero a los responsables del In-edit que las películas sobre conciertos se proyecten en la sala Apolo o en el Barts para así poder saltar y gritar sin molestar a los espectadores que tienes detrás.

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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