Face, de Rosario Villajos

Face, de Rosario Villajos

Face

Por Rosario Villajos

Editorial Ponent Mon

Mi verdadero nombre ya no importa desde que todo el mundo me llama Face, que en inglés significa rostro, lo cual se supone que es irónico. 

face villajosFace es un artefacto (cosa bonita, vaya por delante) bastante anti-heteronomía e irremediablemente homosexual, libro de gentrificación y hipster, de sales de baño y café expreso con leche montada y canela en taza de porcelana, es decir, vanguardia premeditada proyectada para molar, pero en cierta medida, con la justa medición de la figuración y la dignidad. Por tanto Rosario Villajos nos firma sus delirios sin producirnos vergüenza ajena del tipo wannabe o qué tal, soy yo otra vez, la loca de los gatos. 


Face por tanto es una novela gráfica que está tan buena como su autora y huele a La Vie Est Belle de Lancôme. Pero sobre todo Face es digno, bonito y queda genial en el cuarto de baño. Face es la novela guapa simpática que habla poco, la confidente de la novela chica depresiva, con cierta gradación autobiográfica pero (reitero) justa en la complacencia de gustarse mucho a sí misma. Face es categóricamente metafórica y social. Y lo escrito en preliminares de esta crónica, Face es pudorosa aunque esté proyectada para ser más guapos. La novela gráfica (en genérico) habla de la belleza exterior (partimos de una base: la belleza interior es un cuento chino).

Como en todo novela gráfica, no duelen las palabras en los ojos (las letras entornadas deben ser cosa de Aramburu). Se denomina gráfica porque apenas hay que leer y el visionado no es nada temerario y sí muy recreativo. Por otra parte, los libros ilustrados son maravillosos para los discapacitados retórico-poéticos (como puede ser mi caso). Los parapléjicos de la cosa barroca. En este punto, estoy muy agradecido. Sí tú no eres capaz de leer un libro con dibujos, estamos hablando de otro tipo de discapacidad. Por tanto, la novela gráfica es una novela arquetipo con carril bici, con manual de instrucciones, con andador y sin demasiadas ínfulas sobre el comportamiento humano. Merci, otra vez.

Al principio Eryn parecía más o menos conforme a la situación y tratamos de seguir con nuestra relación como si nada.

Pero enseguida mi nuevo look erigió un muro entre nosotras.

El primer ladrillo fue que a Eryn le daba vergüenza que nuestros amigos nos vieran juntas. Era algo que podía entender: me daba vergüenza hasta a mí. 

La premisa fundamental es una situación insólita, absurda, angustiosa: kafkiana. La chica no tiene ningún tipo de fisonomía (obvio, facial). Ahí solo se ve un puto páramo de epidermis pero ella lo vive sin excesivos estertores agónicos y sí con figuraciones y conjeturas bastante agradables (incluso en algún momento de la novela se pone cañón; le sale la cara de Brigitte Bardot); pero ante todo es una novela socialmente empática y de búsqueda de identidad personal.

Dedicado a esas mujeres que me prestaron su rostro para poder encontrar el mío. 

Podéis vivir perfectamente sin ensayos literarios geniales y con dibujos adorables. Muchas mascotas lo hacen.

Autor

Javier Divisa
Javier Divisa. Mercader a tiempo parcial y escritor a intervalos fragmentarios. Autor de la novela Tres Hombres para Tres Ciudades, su segunda obra vio luz bajo el título Valientes Idiotas. Sarcástico incansable, desarrolla su clave humorística y rigor literario en reseñas literarias para Eñe y Revista Cultural Tarántula, donde también escribe una sección personalizada llamada Diario de un Paranoico. Ejerce como columnista de opinión en el periódico El Cotidiano y ha sido colaborador habitual en diferentes revistas de Suramérica, aunque estas variables cada vez le dan más pereza. Compagina la literatura con el business de la moda. Y ha ganado algunos premios narrativos, todos sin la pertinente dotación económica, aunque eso es algo que podría lograr un mono con lobectomía cerebral. También ha sido incluido en diversas antologías de jóvenes autores de libros que están enterrados hace años en el cementerio de Père-Lachaise y no leyó nadie. Actualmente muere en Madrid, escribe varias veces todos los días a lapsos de quince minutos y nunca aparenta estar feliz en Facebook. Cree que Magdalena es su mejor novela, de largo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *