¿EVA HA MUERTO?

¿EVA HA MUERTO?

En la imagen el actor Iván Hermes, el Adán de Eva ha Muerto, de César Augusto Cair. Foto David Semuret

Por César Augusto Cair

Nunca sé cómo empezar a hablar de algo que forma parte inseparable de mí. Cervantes decía que las novelas son hijas del entendimiento, como si un cúmulo extenso de palabras más o menos ordenadas que cuentan una historia pueda convertirse en algo tan íntimo como lo es una emoción. No le faltaba razón. Cualquier creación pensada con el cerebro de arriba, sentida por la víscera de abajo y expulsada al caótico mundo de la realidad artística es un hijo que, habiendo crecido un tiempo en tu interior, sale al exterior para crecer y desarrollarse. ¿Acaso no es eso crear: exteriorizar un mundo interior?

Filosofías de tocador aparte, estoy una vez más en esta revista a la que considero mi casa (gracias una vez más por abrirme la puerta, Luis) para hablarles de Eva ha muerto, mi hija del entendimiento en forma de monólogo dramático, que nació en 2009, voló y sigue surcando el aire mientras yo, boquiabierto y sonriente, veo su trayectoria de estornino imparable desde mi suelo granítico de dramaturgo no acostumbrado al éxito que cruza fronteras (recuerdo aquí que se estrenó en México en 2014 con calado en crítica y público ―preparándose actualmente su segunda temporada― y que directores teatrales de Ecuador y Perú están estudiando el estreno en sus respectivos países).

Y en España lleva cuatro temporadas. Cuatro. Una proeza para los malos vientos que siempre soplan aquí contra todo lo que huela a cultura. ¿Eva ha muerto huele a cultura? (¡…?!) No seré pretencioso…

A tierra mojada, a manzana madura, a arcilla verde, a ceniza de encina… Eva huele a naturaleza en esta renovada y poderosa cuarta temporada en la madrileña Nave 73. Y ese olor a naturaleza es real: al acceder a la sala, los sonidos de un paraíso a oscuras que duerme con olor a manzana y tierra mojada se perciben (efectista y hermoso el trabajo de luz y sonido del compositor Ángel Salamanca). Un estímulo para los sentidos da comienzo a esta historia universal de amor y pérdida, la primera historia de amor según la cosmogonía cristiana, la de Adán y Eva, amantes felices en un mundo paradisíaco regido por un Dios inflexible y castigador (‘voz de Dios’ poderosa la de Adolfo Coria).

Pero la realidad es otra: Eva ha muerto…

Y Adán queda vagando en tiniebla eterna y relatando al mundo el espectáculo más grande de su vida: el amor, lo único que le queda, su recuerdo, pues eso es Eva ha muerto, una estremecedora declaración de amor en boca de un Adán simiesco, animalizado, orangután (riguroso el movimiento escénico ideado por Andoni Larrabeiti), una bestia que cuenta cómo se vivió por primera vez lo que todos hemos vivido, que va humanizándose primero con el amor y embruteciéndose después al ser invadido por una soledad que enloquecería al más equilibrado. (Quiero destacar aquí el trabajo físico y psíquico, inmenso y conmovedor, que ejecuta uno de los mejores actores del panorama nacional, Iván Hermes, un ser extraordinario que ve la vida con ojos de cien niños y un niño que hace teatro con el talento de cien actores.)

Eva es inmortal. ¿O ha muerto? ¿Eva ha muerto?, se pregunta un Adán enajenado e incrédulo en un momento de la obra. Yo también me lo pregunto. ¿Eva ha muerto? Cuatro temporadas. Cincuenta funciones. Cientos de espectadores. Representada a ambos lados del Atlántico. Eva no ha muerto; y que siga viva y volando alto, volando lejos, desplegando sus alas y cautivando al mundo con su canto de amor.

Por todo, a todos los que lo han hecho posible, gracias.

En la imagen el actor Iván Hermes, el Adán de Eva ha Muerto, de César Augusto Cair. Foto David Semuret

En la imagen el actor Iván Hermes, el Adán de Eva ha Muerto, de César Augusto Cair. Foto David Semuret

Eva ha muerto. Texto y dirección: César Augusto Cair. Intérprete: Iván Hermes. Voz de Dios: Adolfo Coria. Ambientación, luz y sonido: Ángel Salamanca. Movimiento escénico: Andoni Larrabeiti. Fotografía: David Semuret.

En cartel en Nave 73 (Madrid), más información de fechas y horarios aquí.

Autor

César Augusto Cair
Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, apareció en 1992 en la Guía de Jóvenes Artistas de la Comunidad de Madrid como poeta. Además de novelista y dramaturgo, dirige la compañía Fierabrás desde su creación en 2005, un grupo de teatro estable con el que lleva a escena sus obras y que se ha convertido tanto en exponente de un tipo de teatro alternativo madrileño como en taller de intercambio de técnicas y conocimientos entre actores. Desde 2015 es miembro del Laboratorio Rivas Cherif del Centro Dramático Nacional.

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