Entrevista a Javier Divisa

Entrevista a Javier Divisa

ENTREVISTA : VALENTINA ROSA CLARKS. 

CONFIDENCIAS BONAERENSES 

PRODUCCIÓN Y MAQUETACIÓN: JAVIER DIVISA Y TARÁNTULA. 

 

—¿Cómo te diste cuenta de que eras bueno para escribir?

Qué cuenta, ni qué bueno. Nunca me he dado cuenta de semejante farsa. Sé que la has hecho como un cuestionario genérico que haces a doscientas personitas que se ponen a teclear cuatro líneas , pero te ha quedado súper graciosa la pregunta. Eres muy cómica. Sin coña ¿ Existe gente que contesta eso ?

Tres hombres para tres ciudades—¿Por qué se te ocurrió ser escritor?

Y dale, tú crees que yo podría pagar la casa donde vivo siendo escritor. ¿ Das por hecho que tengo 17 años y me creo Bukowski en camiseta de tirantes ?

—¿Se puede decidir ser escritor, o se nace?

A ver, se nace normalmente porque existe un tiempo de gestación, es decir el período entre la concepción y el nacimiento que dura en torno a nueve meses. No soy ovíparo, y por tanto creo que no salí de un huevo. El tema es que se magnifica el nacimiento para algo. Se nace para nada y para todo. No sé mucho sobre la fabricación de un escritor y cómo toma la decisión de ser un literato del tres al cuarto. Yo no he decidido muchas cosas en la vida. Mi relación con la vida ha sido de sumisión y acatamiento , por eso Mourinho es una gran metáfora de la vida. Ah, y también , el otro, el gordo, Van Gaal.

—¿Cuando escribís, dejás volar siempre tu imaginación o te basas en algo real?

De verdad, que mi imaginación no vuela, hay que arrancarla como a un dos caballos , quiero decir que es difícil , y si tienes demasiada voladura, muchos pájaros en la cabeza, un arcoíris en el cerebro y se te disparan los dedos a las teclas, igual también tienes un problema con la escritura. La realidad, sí, claro que hay realidad en mis novelas, el tema es la ficción, fabular la realidad. Pero te diré una cosa,  la realidad supera la ficción, es decir que todo es más kafkiano que cualquier novela de Kafka, y hay gente más derrotada que Urquijo, Goñi y Ubago. Posiblemente un fotocopista o un taxista con mampara. También hay gente más graciosa que Pablo Motos y con más talento que Isabel Coixet, pero trabajan de administrativos en una agencia de patentes y marcas, No sé si te he contestado.

—¿De qué trabajaste antes de dedicarte a ser escritor?

 ¿ Otra vez con esta cantinela ?  Cuéntame otra, por favor. Qué escritor.

—¿Cuál fue el libro que más te gustó escribir?

A ver, no es que tenga veintidós obras. Son dos novelas, Tres Hombres para Tres Ciudades y Valientes Idiotas. Luego hay algunas antologías pero no estoy satisfecho de ninguna. Por ejemplo en un festival de cine de Guadalajara (México) en una compilación de autores me publicaron  un relato que se llamaba El Extranjero, el libro es muy bonito y el relato es más malo que el tinto Cumbres de Gredos. A los libros se les quiere mucho y se les puede llegar a odiar un poco. A veces son un buen colega de taberna y en ocasiones una mezcla entre un hijo tonto y una loca del coño. Es muy agradable la parte de cirugía  literaria, diseccionar, cortar , pegar, añadir. Esta labor cocinada con cerveza bien fría, un disco de María Callas y un ordenador que no dé por culo sí me ha hecho sentir eso que llaman felicidad. Si los filipinos de al lado no asan sardinas y el vecino de arriba , porque es un puto loco del copón, no grita, es pura ventura.  Se llama gozar la literatura.

—¿Sos muy sensible, como tus personajes?

—No entiendo bien la pregunta, quizás quieres saber si humanizo a mis personajes y si hay reflejo maquinal en alguno de ellos, si hay algún rastro mío en sus miserias y sus alegrías, pues algo habrá, pero como cantaba Calamaro, también soy muy sensible a la belleza,  por eso pierdo la cabeza

con tanta facilidad , socio de la soledad.  Tú también tienes tu corazoncito, ¿verdad?

Valientes idiotas—¿Qué te hizo ser así?

— Así, cómo… No sé, me han construido las hostias, la familia y los amigos, soy igual de mierda y de héroe que cualquier tipo que no está en la cárcel por asesinato múltiple o violación. Soy igual que tú,  salvo que no tengo un póster de mujer alada de la mitología griega  y odio los unicornios.

—¿Dónde vivís?

— En Madrid, que es un poco Zamora y  Manhattan como dice Valientes Idiotas.

—¿Qué hacés en tus ratos libres?

— Dirijo una red de narcotráfico y trata de blancas, también saco a mis indigentes amputados de Rumanía a pedir. Nada que no haga cualquier paisano terrenal. Chica, me he vuelto muy hogareño, soy más hospitalario que el Rey cuando era el Rey y bebo vino mientras se cuece la pasta.

—¿Qué te gustó de los lugares que visitaste?

— Las danesas de Copenhague y unos perritos calientes que hacen en una taberna de Rue Du Temple, en París. Del resto poca cosa. Casi me matan una vez por fumar en el parking de una  mezquita musulmana de Chadny Chowk en Nueva Delhi, puedo jurarlo.

—Si un chico quiere ser escritor, ¿qué tiene que hacer?

— Principalmente no tunear un Opel Tigra y aprender a leer. Qué sé yo, follarse a la hija del torero, ¿cómo se llama ? Ah sí, Ortega Cano. A ver querida, ¿no sabes que hay más escritores que lectores?

—… mirar a las personas en profundo.

— ¿ Estás de coña ? No es 1927.

— La literatura debe ser estremecedora, conmovedora, molesta o indomable. ¿Por qué?

— La literatura tiene que ser literatura. Decía Capote que hay una diferencia sustancial entre escribir y escribir bien, y de igual manera otro sobrante entre la buena escritura y el arte. Literatura es Stevenson, Dostoievski, Bolaño, Fante, Bioy Casares, Martin Amis, Dickens, Baroja, etc. Pero luego puedes llegar tú y estremecerte con Coelho o conmoverte con Vázquez Figueroa. Pues mira, lo respeto pero en mi opinión todo lo que estremece, conmueve o molesta no tiene que ser literatura. Hay fantásticas novelas de Fante  en las que no he visto mucho más allá del descojone. Otra cosa es que analice y busque  otra percepción, lo cual no suele ocurrir, soy ávido en buscar autores, pero también algo indolente en la lectura. No me pidas que te explique un libro, ni siquiera el mío.

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Preguntas con vueltas

—¿Cuál era tu juego favorito?— Eso de las tinieblas, esconderse en la oscuridad, y sentir ese calor humano de la infancia femenina. Unos leves montículos en el pecho.

—¿Cuál era el que menos te gustaba?—El baloncesto, lo odiaba.

—¿Qué era lo que más te gustaba del colegio?—Salir.

—¿Y lo que menos te gustaba?—Entrar.

—¿Qué te asustaba?—Los coches funerarios y las viejas con bigote y sin dientes,

—¿Frente a que te sentías valiente?—Frente a los gordos cabrones, me jugué más de una hostia.

—¿Por qué cosas te criticaban?— Ni idea.

—¿Por qué cosas te felicitaban?—Ni idea.

—¿Qué era lo que más te gustaba cuando ibas a la casa de tus abuelos?—¿Qué es esto? ¿El Cuore,  el Pronto o el puto Candy Crush?

—¿Y lo que menos te gustaba?— Venga, ya vale. ¿No?

Javier Divisa

sí, éste es Javier Divisa

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