Entrevista con François Ozon, director “En la casa”, basada en la obra teatral de Juan Mayorga

Entrevista con François Ozon, director  “En la casa”, basada en la obra teatral de Juan Mayorga

Luis Muñoz Díez ha tenido la oportunidad de preguntar a François Ozon por su película En la casa, basada en la obra teatral El chico de la última fila de Juan Mayorga.

François Ozon ha pasado por Madrid para presentar En la casa (2012). Basado en la obra teatral de Juan Mayorga El chico de la última fila, que el autor escribió y situó en un barrio madrileño y el cineasta ha trasladado a un instituto francés. Lo que demuestra la destreza de Ozon para escribir y dirigir cine y la universalidad del tema elegido por Mayorga, que no es otro que la creación literaria. El resultado es una película deliciosa, y un poco perversa, pero la creatividad y las musas son siempre juguetonas y maliciosas, sino no surgiría el conflicto.

François Ozon, con el que he tenido la oportunidad de hablar en más ocasiones, es un hombre cordial y educado que sonríe siempre antes de responder, pero en esta ocasión le veo más contento, si cabe, y no es para menos, viene a presentar una película avalada por la crítica y el jurado del Festival de San Sebastián 2012, donde se le concedió al cineasta no sólo el Premio al mejor guión, también La Concha de Oro a la mejor película del certamen 2012.

El director, posó para los fotógrafos en una mañana gris, a la puerta del madrileño cine Golem; después, en el interior de la sala presentó la película y atendió a los compañeros.

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El director de En la casa François Ozon Foto ©Luis Muñoz Díez

Ya lo he repetido  muchas veces, cuando leí la obra de teatro de Juan,  inmediatamente pensé en un colegio privado inglés. En Francia, no hay colegios con alumnos uniformados, y pensé rodar en Inglaterra, pero rodar la película en inglés entrañaba dificultades, y teniendo en cuenta estas dificultades fue cuando pensé en pasarlo a  Francia, en un instituto piloto.  En Francia, cada año, la legislación educativa cambia, y pensé que tocaba reinventar el uniforme que es un debate recurrente en Francia.

En las palabras “En Francia cada año la legislación educativa cambia”, hay algo de protesta.  ¿Tenías interés en hablar del sistema educativo?

Sí, hacía tiempo que quería hacer una película sobre la educación, porque mis padres eran profesores. Mi madre de literatura y mi padre de biología. Sabía de la presión a la que están sometidos.

Y ese interés se reflejaba en El chico de la última fila, de Juan Mayorga.

Lo que realmente me atrajo de la obra de Juan es que permitía que el espectador estuviera en el corazón del proceso creativo, que fuera literalmente parte del proceso creador; por tanto, era una obra que tocaba temas muy serios, profundos. Incluso podría decirse que difíciles, pero lo afrontaba de una forma muy lúdica.

La escritura del guión ha sido premiada en San Sebastián. ¿Ha sido difícil adaptar la obra de teatro al leguaje del cine, y más hasta conseguir que sea una obra tan personal?

En Francia dicen que es la película más personal que he hecho, y tiene cierta ironía, ya que está basada en la obra de Juan. Eso significa, como has dicho antes, que me he apropiado de la obra. En la obra había muchas teorías sobre el acto creativo que me eran próximas y me interesaban.

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Ernst Umhauer y Fabrice Luchini, alumno y profeso “En la casa” de François Ozon

¿Técnicamente es difícil adaptar una obra de teatro al cine que trata de la creación literaria?  

No, lo primero fue establecer decorados, porque la obra es un diálogo continuo en que todos los personajes y todas las situaciones están presentes.  Por ejemplo, cuando Claude intenta besar a Esther, la madre de Raphe, y sale Germán, el profesor, de la despensa. Eso está de alguna forma en la obra teatral.  Lo primero que tuve que hacer es situar la acción en un tiempo y un espacio.  A la hora de adaptar no hay que tener miedo de traicionar, el trabajo consiste en escoger la parte que te gusta y deshacerte de otras cosas. En la obra desarrolla muchas teorías sobre el acto creativo, y yo solo me quedé con la parte que me atraía, y creo que he sabido respetar el espíritu de la obra de Juan.

¿Añadió  dificultad el  que la obra tenga un carácter tan literario?

No, una cosa que me interesaba era ver de qué forma iba a llegar lo que Claude escribía al espectador. La primera entrega se la lee Germán a su mujer en alto, con la promesa de que continuará, alerta al espectador de que esa narración no ha acabado. Poco a poco, se irá sustituyendo por la voz en off y después por los diálogos. En un principio, pensé al escribir el guion en introducir una acción más cercana al thriller, pero lo que realmente  echa en falta Claude es la cotidianidad de una familia. Eso es lo que para él es fascinante: el tener una madre que se aburra y lea revistas de decoración y un padre que juegue con él al baloncesto.

Sé, por el propio Juan Mayorga, que está muy satisfecho con la adaptación.

Sí, y lo fascinante es que  me sigue hablando  -vuelve la sonrisa a su cara-. Leí su obra y desde el principio me interesé por ella. En principio me dijeron que los derechos estaban comprados, pensé “como los derechos los haya comprado Almodóvar me quedo sin hacer la película y la hará él”, pero al final no sé lo que paso que el director español no debió encontrar la financiación y compré los derechos. Me puse en contacto con Juan y Juan, que fue magnífico, me dio total libertad para adaptar su obra.  No quiso leer el guión.  Me dijo “No, es tuyo ahora y haces tú lo que quieras”,  y la primera vez que Juan vio la película fue en San Sebastián.

Aún respetando la esencia en el guión hay algún cambio significativo.

En la obra, a Claude se le dan muy bien las matemáticas y a Raphe la filosofía. He de reconocer que en la película el personaje de Raphe no es brillante.

Hay tres personajes claves en la película: Germán,  el profesor, su mujer, Jeanne, que es la lectora, y un poco el pepito grillo de la conciencia del profesor, y Claude, el escritor con talento pero sin experiencia. Los demás forman casi parte de la narración literaria. ¿Cómo es Germán, el profesor?

Mucha gente dice al ver la película que Germán está amargado y a mí no me lo parece en absoluto. Es un hombre muy lúcido, y sí, ha escrito una novela que no ha funcionado,  quizá porque le la lucidez no está siempre unida al talento de saber transmitir, pero no está amargado por eso.  La verdadera vocación de Germán es ser profesor y transmitir  su saber y su conocimiento, y es muy feliz haciendo ese trabajo. Sólo está disgustado en el momento en que los alumnos no le responden, y esa es la queja que trasmite a Jeanne, su mujer, pero cuando encuentra a Claude se limita a ejercer su docencia y pone al servicio del muchacho toda su lucidez.

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Kristin Scott Thomas y Fabrice Luchini, la primera lectora y el profesor “En la casa” de François Ozon

¿Y cómo es Jeanne su mujer?

El personaje de Jeanne tiene algo de cómico, y sí, es la primera lectora.  Me gustaba que fuera una galerista que expusiese obras transgresoras muy atrevidas, con muñecas hinchables, que tuvieran cara de dictador y después se escandalice cuando Claude dice que un olor le llamó la atención, el inconfundible olor de mujer de clase media, cuando se  refiere a la madre de su “amigo” Rapha.

A Claude, el niño escritor se le presenta como salido de la nada, sin referente alguno a su familia, alguien surgido de la nada para seducir y provocar con su escritura al profesor Germán.

No quise adelantar nada del entorno familiar del muchacho, sólo se sabe que su madre está ausente, aunque no ha muerto, y que su padre sufre una minusvalía… Sólo en los planos finales vemos que pertenece a una clase social humilde, por eso se entiende su carencia  afectiva y la búsqueda de una familia acomodada y perfecta.

Germán y Claude establecen una relación de igualdad, ¿hay algo de eso en la verdadera función de la educación?

En mí eso ha pasado con ciertos profesores; sobre todo, cuando ya sabían que quería ser cineasta, así más que una mera relación de subordinación hubo un intercambio. Lo sé también por mis padres que hay alumnos favoritos  Y la película acaba con los dos sentados en un banco. El profesor tiene la  lucidez que Claude no tiene aún por la edad y él cuenta con la creatividad. Los dos se han encontrado y los dos se necesitan para seguir adelante.

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En la imagen director de En la casa François Ozon Foto ©Luis Muñoz Díez

Felicito a François, con el deseo de volver a verle pronto. Tengo la confianza de que así será, porque es un director consagrado que pertenece a una industria sólida como lo es la francesa y habrá más películas aunque no sea yo el que hable con él. A diferencia del maltrecho panorama del cine español, donde en las despedidas al final de cada entrevista se manifiesta el deseo de un rencuentro que cada día parece más difícil. Lo digo en serio.

Fotografías de François Ozon: ©Luis Muñoz Díez

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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