En la vía láctea, de Emir Kusturica

En la vía láctea, de Emir Kusturica

En Words with Gods, el filme colectivo donde prestigiosos cineastas daban su visión de lo divino desde diferentes perspectivas religiosas, Emir Kusturica dirigía y protagonizaba el fragmento Nuestra vida, donde daba vida a un silencioso monje ortodoxo que acarreaba piedras. En la vía láctea, primer largometraje de ficción del realizador en casi una década, el realizador nos cuenta los antecedentes de ese curioso y enigmático personaje.

El autor de Prométeme y Gato negro, gato blanco ofrece una obra donde se reúnen algunas de sus obsesiones. Reaparece la Guerra de las Balcanes, un tema recurrente en su filmografía desde la década de los noventa, pero también su gusto por el humor absurdo, la inclusión de animales y la presencia de la música tradicional como un personaje más dentro de la trama.

Mónica Bellucci en una imagen de En la vía láctea

Mónica Bellucci, en una imagen de En la vía láctea.

Especialmente en la primera hora de la película, el serbio opta por acumular casi todas sus constantes en un conjunto tan anárquico como divertido. Como es habitual, Kusturica incluye algunas metáforas visuales de gran belleza, como aquella donde muestra a unos patos salpicados de sangre que parecen anticipar la tragedia que se cierne sobre sus protagonistas.

Sin embargo, la segunda mitad, aquella que muestra la huida del tímido lechero y pianista, al que da vida con extremada sensibilidad el propio Kusturica, y la bella italiana que se iba a casarse con el futuro cuñado de su amante, encarnada en su espléndida madurez por una sensual Mónica Bellucci, no logra alcanzar en ningún momento la energía de su comienzo. Hay una evidente sensibilidad e inventiva visual en el trabajo del director, pero la cinta cae en numerosas reiteraciones y se alarga en exceso para mostrarnos esta trágica historia de amor imposible en tiempos de guerra. Tampoco la inclusión de elementos surrealistas acaba de funcionar en un segmento que parece bastante menos trabajado que su luminosa primera parte.

Emir Kusturica en una imagen de En la vía láctea

Emir Kusturica, en una imagen de En la vía láctea.

En la vía láctea se convierte así  en una película menor de un director que ha dado al cine grandes obras como Papá está en viaje de negocios, El tiempo de los gitanos, Underground o La vida es un milagro. Kusturica vuelve a poner de manifiesto su personalidad como artista y da rienda a sus particulares intereses, aunque el resultado de este cuento de hadas moderno, como su autor lo ha definido, sea demasiado desigual como para ser considerado relevante dentro de la estupenda filmografía de uno de los realizadores esenciales del séptimo arte europeo de las últimas décadas.

Autor

Julio Vallejo Herán creció queriendo ser un héroe Marvel. Sin embargo, las películas, los libros y la música se cruzaron en su camino y, desde entonces, se fijó como meta escribir de asuntos más o menos culturales. Licenciado en Periodismo y Experto en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su labor como comunicador y crítico en medios como Televisión Española, Europa Press Televisión, Lainformacion.com, Cine para leer, Tendencias Magazine, AB Magazine, Coveritmedia, Pasionporelcine.es, Freek Magazine, Verano Complutense, Supernovapop.com, Macguffin, Muchoruido.com, Basecine.net, Muzikalia.com, Cine 5 Estrellas (www.cine5x.com), Avant Press, Cinema Ad Hoc y Notasdecine.es.

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