En la fundación de La Joven Compañía o la vigencia y la universalidad de Buero Vallejo

En la fundación de La Joven Compañía o la vigencia y la universalidad de Buero Vallejo

Pascual Laborda -Lino- Víctor de La Fuente -Tomás- Nono Mateos -Asel- Mateo Rubistein -Chico- Jota Haya -Tulio- “En la fundación” director de José Luis Arellano, con versión de Irma Correa, a partir de la obra La Fundación de Antonio Buero Vallejo. Foto David Ruano.

 

Por Luis Muñoz Diez

La Joven Compañía bajo la dirección de José Luis Arellano García, nos presenta En la fundación, una versión de Irma Correa a partir de la obra La Fundación de Antonio Buero Vallejo.

La Fundación es el mayor éxito de crítica y público de Buero Vallejo, estrenada el 15 de enero de 1974, veintidós meses antes de la muerte de Franco, en el texto simbólico se pueden reconocer claras notas autobiográficas del autor y, se supone que si no se pone razón a la condena a muerte de los seis hombres, se debe simplemente que es por hacer un regate a la censura franquista.

Lo anterior sería una lectura simplista, aunque haya mucho de verdad, y negar el calado universal de la escritura de Buero Vallejo. La obra aborda la alienación del individuo ante un estado poderoso que le niega cualquier atisbo de libertad, habla de la tortura, de la debilidad ante ella, y de la capacidad de conformar el entorno a nuestro gusto cuando nos hiere lo que vemos.

La versión de Irma Correa y la puesta en escena de José Luis Arellano, otorga juventud y atemporalidad a los personajes, ahondando un camino ya trazado por el autor, en una obra circular en la que lo simbólico propone tantas lecturas como espectadores. El hecho de presentar seis hombres condenados a muerte conviviendo en un mismo espacio, se puede dar ayer, hoy, en el tercer mundo, en el primero o se podría tratar de una obra de ficción futurista.

En la fundación, en principio nada es lo que parece, y será a lo largo de la representación cuando sepamos la cruda verdad. El autor maneja los tiempos como un mago, y cuando te tiene situado en una zona de relativo confort, es cuando se irá apoderando del escenario la sinrazón de lo que viven.

Jota Haya -Tulio- Álvaro Caboalles -Max Víctor de La Fuente -Tomás Nono Mateos -Asel- Oscar Albert -funcionario- Pascual Laborda -Lino- En la fundación de La Joven Compañía Foto David Ruano

Jota Haya -Tulio-, Álvaro Caboalles -Max-, Víctor de La Fuente -Tomás-, Nono Mateos -Asel-, Oscar Albert -funcionario-, Pascual Laborda -Lino-. “En la fundación” de La Joven Compañía Foto David Ruano

Tomás –Víctor de la Fuente– niega la realidad para verla desde un punto más amable. El personaje lleva su negación hasta el último extremo de la locura, pero es un símil de los autoengaños que nos imponemos para que no nos dañe lo obvio. Asel –Nono Mateos–  es práctico, positivo, cumple a rajatabla la máxima de “Soy un hombre, nada humano me es ajeno”, en ello se incluye el valor, el miedo, la victoria de la lealtad y la derrota de la traición.

Lino –Pascual Laborda– es un hombre disciplinado que descubrirá que hay un judas entre sus compañeros, y no dudará en tomar la justicia por su mano. Tulio –Jota Haya– no entiende porqué Asel sigue la corriente a Tomás, que se empeña en creer que viven en una estancia bien decoradas con hermosas vistas de una fundación, becados para una investigación. Tulio será el primero en ser llamado para pagar con su vida el no cejar de sus ideas. Tomás –Álvaro Caboalles- vive en un estado de inentendible buen humor, sus tranquilizadoras razones son menos imaginarias que las de Tomás, oculta una oscura verdad.

La versión de Irma Correa es directa y clara, contando que trabaja con un texto circular y simbólico, logrando un lenguaje en el que nada suena ajeno. José Luis Arellano García otorga ironía al drama por medio del personaje de Tomás, resuelve de una forma brillante los dos espacios el real y el imaginado por Tomás, con la fuga al exterior que le permite la video cámara, dosificando con mano diestra el “in cresento” de un drama desconsiderado con la razón.

En La Joven Compañía se concede toda la importancia que tiene a la interpretación, y vuelven a lograr un trabajo actoral compacto, aunque el texto permite más posibilidades de brillo a los personajes con más peso dramático, pero no quiere dejar de nombrar a Oscar Albert y Juan Carlos Pertusa que, con pocas palabras y su sola presencia, logran sembrar desasosiego en el espectador. Mateo Rubistein, será el primer escalofrío para el público. Tomás y el público creemos que está enfermo. Le oíremos hablar, y veremos como lo tratan sus compañeros con inclemencia, pero la verdad es que está muerto, lo ocultan con el pretexto de quedarse con su ración de comida, pero el fin es desobedecer, y que los bajen a las celdas de castigo.

Víctor de La Fuente -Tomás- María Valero -Berta y Mateo Rubistein -Chico- En la fundación de La Joven Compañía Foto David Ruano

Víctor de La Fuente -Tomás-, María Valero -Berta-, Mateo Rubistein -Chico-. “En la fundación” de La Joven Compañía. Foto David Ruano

Jota Haya le da a Tulio, con acierto el hermetismo y la desesperanza que precisa. Pascual Laborda, imprime y transmite la vitalidad de Lino, que ve donde Asel no llega, es un personaje integro, de una pieza, oportunidad que Pascual Laborda aprovecha, y se luce. Álvaro Caboalles es Max, un personaje que con su actitud sorprende y perturba, con un punto perverso que Álvaro le saber dar.

Marta Valero es Berta, el amor de Tomás, sale y entra de escena con la libertad que le da ser una ensoñación de Tomás. Marta Valero es luz dentro de tanta oscuridad.

Nono Mateos pone voz y físico a Asel, un personaje sabio y positivo que ha vivido, sufrido y visto mucho, pero el saldo que ha sacado en vez de malearle, le ha dotado de empatía y generosidad. Podría ser el alter ego del autor, lo sea o no, es su valioso mensaje positivo. Nono le da a su personaje todo lo que él necesita, y está admirable.

Tomás es el protagonista de En la fundación, porque se significa siendo diferente, por él vemos lo que no existe, ve flores donde hay espinas, y vida donde huele a muerte. Su locura se justifica porque no pudo superar algo que hizo cuando no pudo más, intentó quitarse la vida, pero Asel lo impidió. La interpretación de Víctor de la Fuente es esplendida, su locura le permite romper con el drama, y arrasa porque logra establecer lazos de empatía entre el público y su vendita locura, logrando hacer suyo al personaje con un resultado brillante.

En la fundación, es una obra vigente, porque transmite el mismo escalofrió que en su estreno en castellano y otras lenguas a lo largo de 44 años que lleva representándose. En manos de Irma Correa, José Luis Arellano García y La joven Compañía, queda clara la universalidad y el mensaje de humanidad que nos legó don Antonio Buero Vallejo.

Oscar Albert -funcionario- Álvaro Caboalles -Max- Víctor de La Fuente -Tomás- Jota Haya -Tulio- Mateo Rubistein -Chico- Nono Mateos -Asel- María Valero -Berta- Pascual Laborda -Lino- Juan Carlos Pertusa En la fundación de La Joven Compañía Foto David Ruano

Oscar Albert -Funcionario-, Álvaro Caboalles -Max-, Víctor de La Fuente -Tomás-, Jota Haya -Tulio-, Mateo Rubistein -Chico-, Nono Mateos -Asel-, María Valero -Berta-, Pascual Laborda -Lino-,  Juan Carlos Pertusa -Funcionario-. En la fundación de “La Joven Compañía” Foto David Ruano

VersiónIrma Correa a partir de la obra La Fundación de Antonio Buero Vallejo Dirección: José Luis Arellano García Elenco: Óscar Albert, Álvaro Caboalles, Víctor de la Fuente, Jota Haya, Pascual Laborda, Nono Mateos, Juan Carlos Pertusa, Mateo Rubistein y María Valero Iluminación: Juan Gómez-Cornejo (AAI) Escenografía y vestuario: Silvia de Marta Videoescena: Álvaro Luna (AAI) y Elvira Ruiz Zurita Movimiento: Andoni Larrabeiti Música y espacio sonoro: Luis Delgado Caracterización: Sara Álvarez Fotografías de escena: David Ruano

Del 7 de abril al 5 de mayo de 2018 en Conde Duque -Madrid- más información de fechas y horarios aqui

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *