Disobedience, de Sebastián Lelio

Disobedience, de Sebastián Lelio

Disobedience es la prolongación natural de las dos películas previas del director chileno Sebastián Lelio, Gloria y Una mujer fantástica, donde abordaba historias protagonizadas por féminas en crisis que tienen que hacer frente a las imposiciones familiares y sociales. Si en la primera nos encontrábamos con una señora al borde de la denominada tercera edad que vivía con intensidad su sexualidad en un periodo de la vida donde muchos consideran que debe pasar a un muy último plano, la segunda nos enseñaba el periplo de una transexual que tiene que afrontar la muerte de su pareja y enfrentarse a unos parientes del fallecido que quieren ocultar su relación a toda costa.

Disobedience

La tercera cinta de este particular ciclo nos traslada de Chile, decorado habitual de las películas de Lelio, a Estados Unidos para contarnos la historia de un particular triángulo amoroso formado por un rabino ortodoxo, una hermana díscola que dejó la comunidad para ejercer de fotógrafa en Nueva York y la esposa del religioso, antigua amante de la segunda. La muerte del padre de los dos primeros, también sacerdote, hará posible el reencuentro y despertará antiguas pasiones y conflictos.

Como en sus predecesoras, la película muestra las restricciones que la cultura, la sociedad y la familia imponen a los individuos, en este caso dos mujeres enamoradas la una de la otra que han tenido que vivir separadas a causa de unas tradiciones que censuran su comportamiento en nombre de la familia y de Dios. No obstante, el  guion del cineasta y Rebecca Lenkiewicz, basado en una novela de Naomi Alderman, se cuida mucho de atacar directamente a las creencias y prefiere hacer hincapié en las estrictas normas sociales que rigen en ciertos grupos. Prueba de esta actitud es el texto sobre el libre albedrío que sale de la boca del moribundo predicador judío.

Disobedience

Quizá haya que reprocharle a Lelio la irregularidad del conjunto, un aspecto ya presente en sus dos cintas previas. El largometraje logra sus mejores momentos cuando se centra en esa hija prodiga que vuelve a la comunidad después del fallecimiento de su progenitor, mientras que no alcanza la intensidad necesaria cuando trata el particular drama interior de esa mujer casada con tendencias lésbicas. También cabe reprocharle que no profundice algo más en el personaje del joven rabino, que se debate entre ser fiel a su credo y el amor que siente por su hermana y su esposa.

Pese a estos inconvenientes, Disobedience es un más que estimable drama  que se beneficia de la espléndida dirección de actores del cineasta latinamericano. Rachel Weisz, Rachel McAdams y Alessandro Nivola encarnan sin estridencias a unos personajes que se debaten entre sus deseos y la rigidez de las leyes sociales que gobiernan un grupo demasiado cerrado.

Autor

Julio Vallejo Herán creció queriendo ser un héroe Marvel. Sin embargo, las películas, los libros y la música se cruzaron en su camino y, desde entonces, se fijó como meta escribir de asuntos más o menos culturales. Licenciado en Periodismo y Experto en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su labor como comunicador y crítico en medios como Televisión Española, Europa Press Televisión, Lainformacion.com, Cine para leer, Tendencias Magazine, AB Magazine, Coveritmedia, Pasionporelcine.es, Freek Magazine, Verano Complutense, Supernovapop.com, Macguffin, Muchoruido.com, Basecine.net, Muzikalia.com, Cine 5 Estrellas (www.cine5x.com), Avant Press, Cinema Ad Hoc y Notasdecine.es.

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