DANNY Y ROBERTA, UNA DANZA APACHE

DANNY Y ROBERTA, UNA DANZA APACHE

Armando del Rio y Laia Alemany en Danny y Roberta.

“La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento de los hombres”.

F. Nietzsche. 

Por Coral Igualador

Efectivamente: Danny y Roberta es una danza apache de guerra y de celebración, sobre todo de celebración de dos actuaciones soberbias, que empiezan ya muy arriba en cuanto a tono e intensidad y que saben mantenerlo durante toda la obra, y es mas, matizarlo lleno de pequeños asombros. Ellos son Armando del Rio y Laia Alemany, dirigidos por Mariano de Paco.

Cada movimiento es brutal, buscando el origen y la raíz de porqué se hace, y llevándolos al límite en cada interrelación y giro sutil. Movimiento verbal,  realista, desgarrador, pretendiendo la ira interna y externa que subyace en los dos personajes y su canal a través de la frustración y la búsqueda desolada de una salida, sin la esperanza de que la haya.

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Armando del Rio y Laia Alemany Foto: David Sagasta

Danny, tiene a la violencia como aliada para resolver lo que sea, dentro o fuera. Roberta, la amargura por la culpa. Dos personajes perdedores, dependientes, sin recursos que buscan ser liberados de sus propias opresiones y de la ajenas a través del amor. Ese que no está pensando para ellos. Ser felices como lo son otros. “A lo mejor eso es lo que deberíamos hacer. Construir un barco y navegar la hostia de lejos” dice Danny, pero a Roberta le pesa la culpa, una losa que le sirve de excusa para boicotearse.

Dicho esto, el texto lo firma el autor teatral  John Patrick Shanley, un dramaturgo y guionista coetáneo que entre otros tiene en su haber un Oscar por el mejor guión adaptado de la película “La duda”.

El titulo original de la obra es Danny and the Deep blue, fue escrita en 1984 y representada por primera vez en el off-Broadway, y en España se ha visto en varias ocasiones en cartel, con diferentes elencos y diferente dirección.

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Detalle del cartel Fotografía: David Sagasta.

Este equipo apuesta por música en directo, con la magnífica voz de Ester Rodríguez para envolver la escena y ser el hilo de los pensamientos de los personajes. Esa voz que junto a su imagen es magistral, quizás no fuera tan necesaria, aunque uno danza sus ideas y sentimientos mejor con una melodía de fondo, y quizás sea el origen de mantenerla en escena acompañando. Momentos puntuales ayudan, otros sorprenden por lo propio del tema patrio. Shanley escribe sobre sus vecinos del Bronx, pero nuestro Danny y Roberta pueden estar en cualquier lugar, aunque el tono del texto está claramente identificado con el realismo americano.

Siempre mas es mas, pero a veces se necesita menos.

Y digo que se necesita menos pensando que la adaptación, de manera acertada, es atemporal, sin artificio y no está ubicada en ningún lugar claro;  todo pesa sobre las palabras y acciones de los personajes, que repito, están en comunión y sintonía perfecta aunque con un final seco, demasiado cortante aun para este desasosiego de personajes.

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Tampoco importa excesivamente la escenografía, que bien puede resolver la desolación y la realidad de Danny y Roberta, por tanto no es necesario cubrir el espacio con sonoridades excesivas.

El gran acierto, ineludible, es el que lo vivan estos soberbios actores que danzan a la perfección un baile de ternura, agresiva, oscura y dolida.

Teatro Lara. Sala Lola Membrives C/Corredera Baja de S. Pablo, 15

Del 9 de enero al 20 de febrero

Lunes 20:15h 

Título: Danny y Roberta/ Autor: John Patrick Shanley/ Actuación: Laia Alemany y Armando del Río/ Dirección: Mariano de Paco Serrano/ Música en directo: Ester Rodríguez / Fotografía: David Sagasta / Sonido: Javier Almela/ Iluminador: Felype de Lima/ Vestuario: Sergio Rodriguez

(*)Vi esta obra en su estreno en el Teatro Lara en Enero del 2017

Autor

Coral Igualador Poveda
Desde que me recuerdo me han gustado los actos de narración: teatro, literatura, cine... Me apasiona la narración, la psicología y la comunicación y por eso de los caminos no rectos, pero que conducen a lo mismo, acabe estudiando logopedia. He tenido la oportunidad de formarme y trabajar como consultora de comunicación, voz, teatro creatividad y desarrollo personal para diversas entidades y personas. También escribo guiones, obras de teatro, dirijo y actuó. Otra oportunidad que me ha brindado la vida es la de escribir sobre el teatro que se sigue vivo, eternamente vivo, y poder difundirlo.

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