Creep, de Doriam Sojo. Un tragicomedia de temática gay, no apta para homofóbic@s

Creep, de Doriam Sojo. Un tragicomedia de temática gay,  no apta para homofóbic@s

Aviso para navegantes, el espectáculo Creep se representa en un antiguo burdel de la calle Sombrerería del madrileño barrio de  Lavapiés, y  por burdel no se tomen un lugar con sillones de terciopelo rojo, cristaleras y lámparas doradas que matizan con una tenue luz a las señoritas sucintamente vestidas con lencería fina. Este burdel debió de ser de verdaderas trabajadoras del sexo para hombres de la clase menestral. La distribución la componen una entrada minúscula con puerta a la calle, una  sala de paso de paredes rugosas blanqueadas, con un banco corrido pegado a la pared donde se acomodará el publico y donde caben poco más de una docena de personas, muy bien avenidas,  por esta sala se accede a un pasillo a un lado dos o tres puertas que dan entrada a unas habitaciones en las que  solo cabe una cama, un lavabo, una ducha y punto. Lo demás el arte de la profesional.

Lo anterior viene a cuento porque en este espacio Doriam Sojo, autor y director de  Creep, representa su función. La sórdida sala de paso será la sala de espera de un dentista donde se conocerán nuestros protagonistas, discoteca e incluso un teatro.

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Supremme de Luxe, es la guía y aporta glamur a la función

Si el lugar es particular, la historia a contar no lo es menos, Creep, es un espectáculo de temática gay y no apto para homofóbic@s, que narra la historia de tres hombres que cruzan sus vidas a través del sexo también llamado amor.

El toque amable, y rompiendo el hielo, lo pone Supremme de Luxe, un transformista disfrazado de burbuja de Champagne, que de entrada caldeará el ambiente con una canción a ritmo de Maria Conchita Alonso y otra de Karina, para en un momento dado erigirse como maestra de ceremonias y con dominio y mando en plaza dividirá a los  espectadores en dos grupos, para conducirlos por el corto pasillo y acomodarlos en dos de las habitaciones del antiguo burdel.

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Héctor Gutiérrez es el actor, aparentemente, más dulce y que se deja llevar por los sentimientos

En la habitación el espacio del espectador es estrecho y hasta agobiante, y para arreglarlo encontrará a corto espacio a uno de los enamorados desnudo en la ducha. El actor, mientras se acaba de duchar y se viste, narrará, sin escatimar detalles sobre fluidos, sabores y orificios, el primer y tórrido encuentro amoroso con su amado.

La desigualad de altura entre el espectadores sentados en una cama y el actor a menos de medio metro y de pié hará que si los primeros no cierran los ojos o le miran directamente a los ojos en un incómodo contrapicado de abajo a arriba, su visión natural serán el conjunto de los órganos viriles o las nalgas del actor, dado que este se mueve.  El choque funciona y el director se apunta un tanto, crea una intimidad pura y dura,  pero  cuenta con dos bazas a su favor: una que el strip-tease es lento pero inverso, y al ir cubriendo poco a poco el actor su cuerpo la tensión se modera y que el mozallón está bien formado. Sin movernos del cuarto entrará el segundo actor entrará cuando haya salido el primero y nos contará su versión de la historia, y aportará más detalles sobre el posicionamiento, olor, tacto y sabor de sus encuentros sexuales.

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Javier Sotorres interpreta muy bien a un personaje atormentado, activo y seductor

Volveremos al salón, que ahora se nos antoja un amplio espacio, donde  Supremme de Luxe nos cantará boleros y nos hablará del amor centrando su punto neurálgico en los genitales. Supremme de Luxe, domina la voz y el escenario en distancia corta, restando hierro a la provocativa historia y resultando un dulce bálsamo para el espectador. Y si en ese registro se mueve como pez en el agua, dará la réplica como Julieta a Héctor Gutiérrez, que interpreta a un actor que a su vez interpreta a Romeo, cuando la reducida sala de paso se convierte en teatro. La pareja interpreta la escena del balcón, con un dominio del verso y una calidad que nada tiene que envidiar a otras representaciones del dramón de Shakespeare en tablas más nobles.

Cuando creemos que todo ha sido una parodia, sirviéndose del tórrido romance puesto en escena en tono de descarnada provocación, Doriam Sojo nos sorprende con dos vueltas más de tuerca que dan un giro imprevisto a la historia: aparece un tercer hombre y toda la historia toma sentido. Nos ha engañado y hay mucho más.  Lo que ocurre no lo voy a contar, si lo quieren saber pasen por la sala, sufran o disfruten de la estrechez del dormitorio, allí se pondrán al día porque los personajes les hablaran de su amor sin escatimar detalles. Disfruten de Supremme de Luxe, pero no olviden que este espectáculo no es recomendable para nadie que no acepte que las relaciones homosexuales son una opción  más, y aún así, es impensable para cualquier persona que no tolere oir hablar de sexo en detalle, alto y claro.

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En la imagen Doriam Sojo, autor del texto y responsable de la puesta en escena

El texto y la puesta en escena de Doriam Sojo, intentan poner al espectador al límite y lo consiguen. Su propósito sin duda es provocar, pero la provocación conlleva un proceso de reflexión y nos plantea tres formas de afrontar el amor; como dice el mismo autor: “… invita a armar el puzle de estos personajes unidos por el fino y a veces cruel, hilo de la vida

Supremme de Luxe, que no es otro que el estupendo actor y cantante  Daniel Blesa, como ya he dicho, realiza un trabajo excelente. Javier  Sotorres interpreta muy bien a un personaje atormentado, activo y seductor. Mientras Héctor Gutiérrez pone cara y gesto con total acierto al actor, que aparentemente es más dulce y se deja llevar por los sentimientos. Es una casualidad a los dos actores los he visto representar por separado  al  dramaturgo  Alfonso Sastre  con igual talento que sus personajes en Creep. A Héctor Gutiérrez en la función Guillermo Tell tiene los ojos tristes y a Javier  Sotorres en Lluvia de Ángeles sobre París, actualmente en cartelera en el madrileño teatro Lara.

Los dos actores con registros diferentes consiguen lo inimaginable, y es que tanto en la desangelada sala de paso como en la estrechez del dormitorio que no permite truco, cartón ni artificio alguno, te creas lo que te cuentan, y si para ello hay que dar la talla como actor y la dan, y lo que para mí es un verdadero prodigio es que logran que te centres en la historia y te olvides de la violenta situación en la que se afana en colocar a los espectadores Doriam Sojo en un tira y afloja, sin duda controlado, que juega al filo de la navaja. Y no se corta.

Hasta si te han de asesinar lo deseable es que lo haga un buen profesional, y para abanicar prejuicios también, y en este caso los cuatro artífices de la función Creep lo son: Doriam Sojo, Daniel Blesa, Javier Sotorres, y Héctor Gutiérrez.

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Creep

Dramaturgia y dirección: Doriam Sojo

Intérpretes: Javier Sotorres, Héctor Gutiérrez y Supremme de Luxe

Sala el Burdel a escena C/ Sombrerería nº 3 Madrid (Metro Lavapies)

Martes, miércoles y jueves a las 20.30 horas

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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