Bailando en las azoteas de Nueva York

Bailando en las azoteas de Nueva York

El ascensor está estropeado.

Subamos las escaleras hasta el último piso. Atrás quedarán las prisas, la gente con bolsas y la mirada perdida, los pasos de cebra a medio pintar, los taxis amarillos, el claxon permanente de una ciudad a la que no le gusta descansar. Termina tu cerveza, esa que pides en todas partes. Déjate llevar por mis brazos y la música del pianista japonés, acurrúcate en mi cuerpo, en los huecos que encuentres en él y que están esperando las caricias de una mujer tan joven que habla inglés mejor que yo. Cierra los ojos y abre tu cuerpo. Solo son dos pasos hacia adelante y otro hacia detrás. Buscaremos un lugar para la piel, el olfato y el oído.

Luego aparecerán los ojos y la luz esmeralda de esta ciudad.

Mírame.

http://sotelojusto.blogspot.com.es/

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

3 comments

  • Delicioso relato donde los sentidos forman parte de un entramado sensorial en el que el hombre y la mujer despliegan su propia imagen humana. Los olores, los sonidos, las percepciones de cada silueta corporal despiertan a la vida demostrándolo por medio de sensaciones que se transmiten poco a poco, en sentimientos. Es el origen donde afloran los deseos a través de los sentidos. El cuerpo humano denota belleza y armonía para el autor y así lo demuestra en sus descripciones decaricias entre estos dos amantes en la ciudad en donde se pierde el espacio y el tiempo de la moderna ciudad de Nueva York.

    Los huecos de la literatura, los de los textos literarios que nos incitan a rellenar lo que omiten los autores según la Teoría de la Recepción de W. Iser son metafóricamente hablando similares a los huecos para acurrucarse que se hacen en el mismo cuerpo del hombre.

    Luces que se perciben en Nueva York a través de símbolos e imágenes esta maña soleada invaden en un bello y romántico relato repleto de musicalidad y literatura. Mi más sincera enhorabuena Justo. Un abrazo.

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  • Ojo puede ser una alucinación producida por la altura asegúrate de que los pasos sean mas para atras que para adelantte por las dudas… Un texto a todas luces Justo! Muerda esa manzana nomas!

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