Ascensión y caída de Mónica Seles, de Antonio Rojano

Ascensión y caída de Mónica Seles, de Antonio Rojano

cartel-mc3b3nica-selesEl pasado es lo que ya sabemos, el presente lo que estamos aprendiendo y el futuro lo que nos queda por conocer. En Ascensión y caída de Mónica Seles, una función muy bien dialogada de Antonio Rojano, el pasado es un lastre doloroso, el presente su consecuencia y el futuro causa desasosiego, por tener algo de viaje a ninguna parte.

Mónica se dedica a dar clases de tenis en un club frecuentado por la élite social, abre la función con un monólogo en el que hace una declaración de intenciones, y decide escribir un diario solo con lo que piensa hacer en el futuro, una forma de exorcizar el pasado con el fin de que no sea un lastre.

Pero el pasado está ahí, y un simple hecho puede hacer girar presente y futuro 360 grados, cómo cambió la vida de la tenista Mónica Seles el día que fue apuñalada por la espalda. Este fue un acontecimiento puntual, aislado y  personal,  que varió su vida, y Antonio Rojano parte de él para realizar un paralelo con la  situación en la que vivimos: capturados por un sistema, el liberalismo económico, que ha ahogado y endeudado a la población.  Una paradoja en sí misma, porque lo lógico es que un sistema liberal incite al consumo y al endeudamiento controlado, pero difícilmente puede ser consumidor y pagar los préstamos, concedidos con usura, quien se ve obligado a prescindir hasta de lo básico.

14435003562_f82a633c13_hAntonio Rojano arma su función en tono de comedia, pero Rojano tiene un estilo muy preciso, y sale el verdadero alma de su escritura, a pesar de que lo quiera endulzar con chinchón y polvorones, como consume el personaje de Candela. Sus personajes tienen un fondo amargo, están lastrados y las situaciones son crispadas. Viven en un ¡ay¡ permanente, imagino que es la intención del autor: crear un estado de incertidumbre en el espectador, para que tema que en cualquier momento se puede quebrar la situación.

La obra centra su atención en tres mujeres: Mónica, Estefanía, dos hermanas muy similares de aspecto, pero totalmente diferentes en su actitud, y Candela, que cree controlar su vida y sólo controla su mermado monedero.

A Mónica la hemos conocido nada más iniciar la función, y en el segundo cuadro conoceremos a las otras dos mujeres. Candela se presenta en una peluquería mísera instalada en una casa vieja que regenta Estefanía, la hermana de Mónica, vestida y peinada como un pincel, pide a la joven que le arregle el pelo, la joven recelosa argumenta que está cerrando y la mujer tira de cartera e inicia un pulso de billetes contra dignidad, y claro, la precariedad del tentado hace que gane el dinero.

La joven acepta y la mujer al hilo del la revista !Hola¡ comienza a hablar de sí misma, de su vida, su realidad y sus deseos, la joven participa poco o nada del monólogo de Candela en esta escena. Rojano acierta con esta introducción a modo de semimonólogo del personaje de Candela, bien encajado e ilustrativo de la función, pero con un valor descriptivo tan potente y rico que sería suficiente para interesar por sí mismo.

El porqué acude Candela a una peluquería donde solo le pueden dejar peor de lo que está, y lo que ocurre en dicha peluquería con Estefanía, no voy a contarlo porque es la intriga de la función de Antonio Rojano, que dirige con buen pulso Víctor Velasco.

El texto tiene algo de fábula, con su moraleja y los tres personajes están muy bien construidos. Mónica es ambiciosa, Estefanía asume su condición y Candela es una mujer que ha nacido para brillar y bien sabe que la falta de dinero nos vuelve opacos.

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Nerea Moreno y Rocío Marín están esplendidas en «Ascensión y caída de Mónica Seles», de Antonio Rojano, dirigida por Víctor Velasco. Foto de Jorge Coco Serrano.

Rocío Marín está brillante en sus dos papeles, es una actriz con talento y lo demuestra una vez más. Nerea Moreno, tiene un papel con mucho colorido, y la actriz da la talla tanto como narradora de sus avatares, como cuando dice su discurso egocéntrico en el que no falta ni impostura ni racismo ni disparate, pero hay mujeres así, que yo conozco, y la actriz las borda.

Si el trabajo de las actrices es de calidad, al margen de contar con unos diálogos bien escritos por Rojano, está la buena mano del director Víctor Velasco, que ha sabido rasar el punto de disparate, realidad e intriga que precisa este mantecado con anís con fondo amargo que es Ascensión y caída de Mónica Seles, de Antonio Rojano, un pedazo de la vida misma, a veces difícil de tragar.

Título: Ascensión y caída de Mónica Seles / Autor Antonio Rojano / Director: Víctor Velasco Intérpretes Nerea Moreno y Rocío Marín / Fotos de Jorge Coco Serrano

La casa de la portera

Funciones los lunes de julio de 2014 a las 20 y 22 horas

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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