Art Banchel – la frontera madrileña del arte – Capítulo 2.2 “Bueno, no ¡lo siguiente!”

Art Banchel – la frontera madrileña del arte – Capítulo 2.2 “Bueno, no ¡lo siguiente!”

Volvemos a consultar el mapa de Art Banchel. Planificar es bueno pero también hay que dejarse sorprender. Un intervalo dedicado al azar es recomendable para la salud psicofísica.

– ¿Adónde vamos ahora?

– El 4 parece que está cerca.

Llegamos a la calle Vista Alegre y encontramos un bar lleno de gente celebrando el día festivo. Nos miran y dicen:

– ¡Es esa de allí! La puerta amarilla.

– Ah vale, ¡muchas gracias!

Tocamos el timbre. Ninguna respuesta. Miro el programa y, en correspondencia del número 4 leo “estudio abierto a visita: domingo 7 de 15 a 20hs”. Son exactamente las 14:24. De repente la puerta se abre.

– Buenas tardes. Venimos para lo de Art Banchel…veo que el horario es a partir de las tres pero…no sé…¿volvemos luego?

– Ah vale.

El cartel AFORO COMPLETO en Casa Banchel

Y la mujer nos cierra la puerta con una sonrisa. Nos miramos mi amigo y yo y reanudamos nuestra marcha hacia la calle Santiago Estévez donde está el cuartel general, nada menos que la propia Casa Banchel. En la entrada un cartel blanco con letras negras nos dice: “AFORO COMPLETO”. En lugar de darnos la vuelta, entramos. Tan completo no está. El espacio es grande, en la planta baja hay cinco personas fumando. Yo ya vine el día anterior así que nos dirigimos arriba, a sabiendas de que hay una instalación. Allí está. Espectacular. Ayer parecía no haber despegado aún con toda su fuerza (hoy los cristales de las ventanas han sido oscurecidos y casi no filtra luz), como una nave espacial aparcada en un descampado lejano, pero no tanto como para no ser visible a los comunes mortales. Hoy brilla , literalmente, con luz propia. En el centro de la sala “Pentatonix” está en su pleno apogeo. Se trata de una creación de la empresa Light Notes. Nos explican que Pentatonix es un instrumento de luz con forma de pentágono que cuenta en cada una de sus 5 caras, con 12 barras de luz cargadas de sensores de proximidad. El tótem completo cuenta con 60 notas o sonidos diferentes de manera que al ser rodeado por el público (pueden interactuar unas 10-12 personas al mismo tiempo) y estas acercar las manos a cada una de las barras, generan la modulación de estos sonidos y diferentes animaciones de luz.

La instalación Pentatonix en Casa Banchel

Básicamente no puedes parar de tocar, y por tanto encender, cada una de las barras que componen la pieza y dejarte atrapar, fascinar, hasta diría alucinar por sus sonidos y por el humo que invade el espacio y parpadea entre las yemas de tus dedos.

– ¿Ahora sí que nos vamos…no?

– Bueno en realidad nos quedaría ir al Lio.

No entiendo a qué barullo hace referencia mi amigo…¿Le parecerá poco todo lo que nos ha pasado hasta ahora? A mí me da la impresión de haber visto un maratón de La Guerra de las Galaxias pero pregunto…

– ¿A qué te refieres exactamente?

– Al estudio al que fuimos pero que aún no estaba abierto.

– ¡Ah vale! El 4, el de Laura Lio.

El cartel de Art Banchel con el eslogan “Al Margen hay sitio”, en la puerta del estudio de la artista Laura Lio

El camino ya lo conocíamos. Esta vez íbamos bien de horario. El portal amarillo (bueno, queriendo ser meticuloso diría que es color mostaza o, incluso, dorado mate, para infundirle un aura de solemnidad) ahora lleva el cartel con el logo de la manifestación. Entramos y una madre, junto con sus hijos, se está despidiendo de una chica. A su lado está una máquina, que parece una imprenta antigua y, delante de todos, una mujer que lleva en ambas manos varias cartulinas con su nombre impreso, de un rojo bastante chillón y de tamaño considerable (por ser tarjetas de visita). Sí, es ella, en persona.

– ¡Hola! Yo soy Laura Lio. Y aquí tenemos una presentación hecha por la empresa Almeida. Ya os va a contar ella cómo funciona.

Se da la vuelta y desaparece. Nos quedamos con la encargada de Gráficas Almeida que, muy amablemente, nos hace un resumen de cincuenta años de historia de la impresión y nos deja ensayar hasta conseguir nuestras propias tarjetas de visita (mejor dicho nuestra reproducción de la tarjeta de la Sra. Lio). Muy agradecidos paseamos por el encantador espacio repleto de obras, elegantemente disputas en dos niveles. Seguimos abanicándonos con la cartulina, de manera que cumpla con la doble función de ventilación y de secado de la tinta, mientras admiramos el desván, que es la prosecución ideal de esta navestudio, donde se aprecian unas mesas de trabajo muy funcionales. Todo extremadamente ordenado.  Las obras de la anfitriona se encuentran en la colección de, nada menos, el mismísimo Reina Sofía. Creo que ya hemos llegado al vértice del reconocimiento en cuanto a la trayectoria de los artistas que hemos conocido hoy. O, como diría mi ex compañera de piso, Jessica: “¡que nivel Maribel!”.

La puerta abierta nos invita a entral al estudio El Grifo

Pero no. Aún nos quedan cartuchos por quemar. Esto es verdaderamente como cuando sales a tomarte algo. El arte es nuestra adicción.

– ¡Venga! La última.

– No, Andrea, de verdad, no puedo más.

– ¡Venga hombre! Ya luego descansas.

Sin darnos cuenta estamos en El Grifo. Calle Vista Alegre, 20. Aquí la puerta está completamente abierta. El cartel colgado (con la indicación de planta y letra: 2A). Escaleras, nada de ascensor, que estos eventos culturales sirven también como sustitución del gimnasio. Destaca la pared/instalación/presentación de las obras de Julio Falagán pero mi revelación del día, de los dos días me atrevería a decir, es Chefer.

Una de las obras del artista Chefer

El artista argentino nos presenta sus obras de gran formato que están inspiradas en el retrato de “El príncipe Baltasar Carlos a caballo”, pintado en 1635 por Diego Velázquez. Aunque inspiración no sea, quizá, la palabra adecuada. Porque se trata más bien de una sucesión de enfoques que dan origen a una ráfaga de personajes fantásticos y fantasiosos y cuyas miradas nos retienen en la frescura de una recitación, en clave moderna, de cuestiones como el poder, la inocencia -la privación de ella- y los elementos que confieren la autoridad. Pinturas intensamente manchadas con chorros de color que salpican todos y cada uno estos animales prodigiosos (por su características físicas y por la evocadora percepción que nuestros recuerdos de infancia les otorgan). Boris Labbé, Carlos Alemany, Christian Lagata, Jordi Ribes, Justin, Luis San José, José Soriano y Paco Peña Díaz son los demás integrantes de El Grifo.

La rocambolesca historia que se está gestando en este atelier del sur de la capital, se trasladará a la Galería 6más1 en el próximo futuro. Avisados estáis sobre la nueva muestra de Chefer. Por una vez puedo decir que no llego tarde en informaos sobre algo. Tampoco me voy a echar flores (esta expresión me remite siempre a las obras de Víctor Royás y al frágil desplome de su naturaleza evocadora, enjaulada, imprevisible e imprescindible). A lo que me refiero es que hasta el 18 de mayo se podía visitar la exposición “Entre el cielo y la tierra” de Julio Falagán en CEART, Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada. ¿Qué le vamos a hacer? C’est fini (se acabó). Seguro que habrá más ocasiones…y es aquí cuando ¡saco el as de la manga! Es decir, el evento organizado por La Quinta del Sordo (el próximo viernes 26 de mayo a las 19:30 h.) con la participación del propio Falagán y el comisario Carlos Delgado Mayordomo. El título es: “Por qué las exposiciones de arte nos salvaron del ciberataque”. Los adictos a los eventos me debéis una.

Según la definición del propio artista, nos encontramos delante del “Taller mecánico Falagán”, en el estudio El Grifo

Son las cinco de la mañana del viernes 19 de mayo. Estoy en mi habitación tomando una manzanilla con miel. Ya han pasado doce días de la clausura de Art Banchel. Me asomo a la ventana que da a la calle. No se ve el Matadero pero está a siete minutos andando desde el portal mi casa (dependiendo del paso, pueden ser cinco o diez). El pasado fin de semana mi calendario de actividades indicaba lo siguiente: “Taller Danceforms” impartido por Trevor Carlson y Ferran Carvajal (Naves Matadero, sábado y domingo de 10:00 a 14:00 h). Taller al que, increíblemente, me apunté. Lo sorprendente es que soy extremadamente torpe. La danza y yo somos dos líneas paralelas. Una lleva al ritmo, a la superación física y al virtuosismo en los escenarios y la otra (la mía) conduce directamente a la cama o, en su defecto, al sofá. Por cierto, esta noche en el Centro Internacional de Artes Vivas (como lo bautizó su director artístico: Mateo Feijóo), concretamente en Nave 11 – Sala Fernando Arrabal (Paseo de la Chopera, 14 – Madrid), podéis asisitir a una pieza interdisciplinar de danza, texto, música y vídeo: “Not a moment too soon” (del 19 al 21 de mayo a las 20:30 h).

La afonía de los carriles desiertos, que tiñe de un gris borroso los cristales de mis ventanas, me recuerda el silencio de las noches en el pueblo del norte de Italia, en el que nací. Me viene a la cabeza cuando me mudé a España.

– Mamá me voy a vivir a Madrid.

– Vale cariño, y ¿cuándo vuelves a casa?

Me siento como uno de esos tubos de color, estrujado y bocabajo, pero feliz por todo lo que he visto. Y después del descanso ¡listo para volver a empezar!

Esto no es exactamente el resumen de mi historia, pero podría perfectamente ser su trailer. Han pasado diez años. Una década de exposiciones, eventos, inauguraciones, ferias. Quizá no haya sido del todo capaz de medir a la perfección el tiempo, en su justo equilibrio entre disfrute y desgaste, que hay que dedicar para sobrevivir a la variedad de la propuesta cultural, el ocio, la diversión que nos brinda Madrid. Sin embargo Art Banchel ha sido una isla feliz bañada por las aguas del buen rollo, de la amistad, del talento y también ha tenido el mérito de hacernos reflexionar sobre aquella pasión genuina que a veces no nos deja dormir, nos intriga y nos sustenta: el hecho de crear. Uno de los significados de esta palabra es producir algo de la nada. Deseo por tanto dar mi más sincero enhorabuena a la organización y a todos los artistas que han convertido en realidad esta apuesta por la creación contemporánea y que de la -aparente- nada han sabido generar tantos significados distintos y dejar el listón muy alto para la próxima edición. Porque el nivel ha sido realmente bueno. Fuera de la M-30 también hay vida ¡y mucha! O, como diría mi ex compañera de piso, Jessica: “bueno, no ¡lo siguiente!”.

THE END…(Aunque si habéis empezado por el final, aún os quedan los capítulos 1 y 2.1).

Autor

Andrea Perissinotto
Andrea Perissinotto es un artista italiano y comisario independiente. Vive y trabaja en Madrid desde el 2007, donde ha realizado diferentes exposiciones tanto individuales como colectivas. Sus obras se encuentran en galerías de Madrid como en colecciones particulares y públicas de distintos países. Entre sus proyectos de comisariado destacan “Exposición N. 1 (acto primero)” en Matadero Madrid y “Day Use” para el proyecto de nuevos comisarios en ROOM ART FAIR #3.

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