Art Banchel – la frontera madrileña del arte – Capítulo 2.1 “Esta tiene pinta de ser una instalación”

Art Banchel – la frontera madrileña del arte – Capítulo 2.1 “Esta tiene pinta de ser una instalación”

Segundo día de Art Banchel. Estoy totalmente entregado. Tanto que renuncié a salir de fiesta el sábado noche para poder acudir a la apertura de los eventos del domingo.

– ¡Hey!
– Buongiorno! ¿Qué tal?
– ¡Voy a retrasarme 15 mins! (Carita sonriente con boca abierta y gota de sudor).

Bueno, ya empezamos. En realidad yo también voy con retraso. No se lo dije porque llevo ventaja al vivir por Usera (hasta el metro Oporto son tres paradas con la línea gris). Así que al llegar a la calle General Ricardos me acordé de una cafetería, justo a la altura de la Avenida Pedro Diéz, donde se encuentran la belleza de siete estudios. El bar está casi lleno, soy el tercer cliente de la fila. Me toca.

– Hola, buenos días. Quería un desayuno…
– Le atendemos en la mesa.

Me siento.

– Hola, buenos días. Quería un desayuno…¿Puede ser café con leche y un cruasán?
– No me quedan cruasanes.
– ¿Una napolitana o unos churros?
– Sólo me queda tostada con tomate.
– Vale, pues nada, muchas gracias. Hasta luego.

Detalle de la mesa de trabajo del artista Javier Montoro en La Latente Espacio Creativo

Busco otro bar. No encuentro nada y me estoy alejando. Finalmente doy con uno y, además, me hacen el cruasán (a la plancha), café con leche, me los sirven a la mesa. Dos euros. ¡Muy bien! Carita sonriente. Llega mi amigo y vamos al número 21 bis. Ya me he perdido las actividades “Cortar cabezas, taller + exposición” y “Teatro en vilo – Generación Y”. Pues nada. Todo no se puede ver. Hay que tomárselo con tranquilidad. Al fin y al cabo es domingo, hace un día estupendo y prometedor.

Instalación en La Latente Espacio Creativo

Empezamos por La Latente Espacio Creativo. Planta primera, puerta siete. Quizá estemos observando la instalación más retuiteada, más fotografiada, más compartida en las redes sociales (¿hastagada se puede decir?) de todo el evento. La obra toma como punto de partida unas piezas de los propios integrantes del estudio: Artur Sula, Begoña Cid, Javier Montoro y Maribel Binimelis, para dar origen a una conversación múltiple de intercambios con los asistentes al acto. Esta incorporación de experiencias fortuitas y aleatorias brindará un nuevo sentido a la acción y al espacio que la engloba.

Justo en la puerta de al lado hay un cartel: “Fuentesal-Arenillas/Paloma de Alba. 7 de mayo – 14:30 h”. Es la una y media más o menos.

– Hola ¿Qué tal? ¿Puedo pasar o abrís después?
– Hola. Pasa, es que ellas están montando su parte del estudio.

Quizá de todos haya sido el espacio más minimalista. Por un lado el área que le corresponde a la pareja Fuentesal-Arenillas. En la pared dos de sus obras. En la otra mitad un taller de costura. Efectivamente Paloma y otra chica están subidas a una escalera, acondicionando el local para las visitas. Yo como siempre llego antes o después.

– ¿Estáis haciendo una performances?
Se ríen.

Mesa de trabajo en Fuentesal & Arenillas

Me doy la vuelta y veo unos vasos de papel colocados como para crear un movimiento curvilíneo. Me pregunto si será casual. En la mesa donde se genera la intervención con los vasos hay todo tipo de bolígrafos y rotuladores. Regletas. Rollos de papel. Folios de gran formato enrollados y puestos de pie, con su correspondiente papel de burbujas, enrollado a su vez a los folios enrollados. Una espiral de protección a defensa de la resaca de algún espectador que, a diferencia del abajo firmante, ayer sí se tomaría alguna que otra copa. En fin…esta tiene pinta de ser una instalación.

– ¿Tú qué opinas?
Le pregunto a mi amigo. No me contesta. Está comprobando qué porcentaje de artistas está representado por Grindr.

Seguimos yendo hasta el final del pasillo y nos recibe Carla Cañellas. Estamos en Puerto 21. Unos paneles cuidadosamente unidos entre ellos, de madera sin tratar, nos invitan a explorar los distintos dibujos que la artista valenciana ha realizado en la superficie. Una piel virgen, impura, auténtica, donde se alternan repeticiones del logo “me gusta” de Facebook con escritura japonesa y retratos de chicas y chicos, en su mayoría jóvenes, cuyos humores fluctúan entre alegría y apatía. Risas/sonrisas/no sabe-no contesta.

Carla Cañellas delante de su obra en el estudio Puerto 21

En el centro del espacio un bullicio de papeles y dibujos en rotulador negro nos atraen. Se trata de una instalación/acción a cargo de Kike Medina Galán y Natasha Padilla que analizan, bajo otra perspectiva (la del artista que habla de otros artistas), los quehaceres de los integrantes del estudio (además de la ya citada Carla): Alfonso Fernandez y Begonya Garcia (Somosnosotros), Amaya Hernández, Antonio Menchen,  y Cristina Mejías.

– Y estos dibujos pequeños ¿para qué sirven?
– Son dibujos para realizar tatuajes. Mira, ayer Natasha me hizo uno a mí.

Kike me enseña su pierna tatuada.

– ¿Pero eso es permanente, o sea un tatuaje de verdad?
– Sí claro.
– ¿De los que no se borran?
– Sí…de los permanentes.

Un rincón curioso del estudio Puerto 21

Habrán pensado “este tío es retrasado”. El hecho es que desde cuando estudié restauración y conservaciones de obras de arte, se me quedó grabada a fuego en la mente (incluso diríamos tatuada) la palabra REVERSIBILIDAD. Así que desde entonces le tengo una cierta incomodidad a lo irreversible. Aunque se trate de una práctica históricamente consolidada en el mundo del arte, basta con pensar en Orlan, la mujer que ofreció su cuerpo a la experimentación artística. O basta con recordar la performance de Abel Azcona, en Chicago, justamente hace dos meses, cuando se hizo tatuar el lema de la campaña de Donald Trump: “Make America Great Again” (eslogan que empleó por primera vez Ronald Reagan antes de las presidenciales de 1980). Hay que decir que, independientemente del mensaje polémico, la frase quedó muy estética en la zona perianal del artista navarro.

Antes de salir de Puerto 21 me llama la atención un cartel, cuyo mensaje: “We are the new slaves” parece interactuar con el del bolso de al lado: “Qué se puede”. Siendo quizá este último la primera parte de una pregunta, en búsqueda de una (eventual) solución…¿Qué se puede hacer? No le di la vuelta al bolso, con lo cual sigo dándole vueltas a la cabeza…

Último paradero de la planta primera es el de Ignacio Barrios, un joven artista que ya ha vivido en varios rincones del planeta, desarrollando su carrera principalmente como fotógrafo, aunque en la actualidad está experimentando otros formatos creativos, in primis la instalación. Prueba de ello la tenemos en su estudio donde una torre de palés entretiene nuestra mirada para luego difuminarse alrededor de las otras obras que dialogan con ésta. De repente me doy cuenta que el mosaico de fotos de la pared retrata a unos cuantos de los protagonistas de Art Banchel. Maravilloso testimonio del afán creativo que se percibe en estas naves industriales, vaciadas por la crisis y ahora llenas de ideas, proyectos, aspiraciones y ambición.

Una de las imágenes del mosaico de fotos que retrata los artistas de Art Banchel, en el estudio de Ignacio Barrios

Next stop: third floor: José Luis Serzo. Aquí resumo de la siguiente manera: mega galáctico. Es que este no es un estudio, es un mundo. Esculturas por todos lados, animales animados, elfos que no lo son, monstruos que no lo parecen pero te inquietan y, a la vez, transmiten ternura, bocetos, carteles de exposiciones en Arco, luego Italia, Portugal, Reino Unido. En fin, asombroso.

Destino final (en este edificio): Estudio Lisboa. Entro y me cautiva un díptico de Santiago Torres, titulado “Holocausto”, del año 2015 (técnica mixta sobre tela pegada a tabla, 230 x 130 cm cada panel). Exponen también Craine, Fernando Guíjar, Julio Galeote, Paula Anta, Ruth Morán y Amaya Galeote como artista invitada.

Detalle de la obra “Holocausto” de Santiago Torres

En realidad faltaría Photoalquimia pero hoy está cerrado. Lástima que algunos espacios hayan abierto sólo en franjas horarias reducidas. Cuando lo he ido comentando a los artistas, las respuestas han sido de las más variadas:

A) Es para que no nos solapemos en la programación y el público sepa dirigirse a uno u otro espacio, dependiendo del horario de apertura.
B) Es que nosotros también queremos ver las obras de los demás.
C) Es que en el folleto hay algunos fallos de horarios (por lo menos en la fotocopia que se encuentra en los estudios, igual en la web está mejor detallado).
D) Es que no ha habido becarios para que se queden a vigilar el espacio y dar la bienvenida a los asistentes.
E) Sí, tienes razón, habría que barajar la posibilidad de mantener todos los estudios abiertos de forma ininterrumpida, durante los dos días de desarrollo del evento, lo tomaremos en cuenta.

Yo al final del weekend llegué a ver 14 de los 20 estudios. Volvemos, una vez más, a citar la famosa frase “todo no se puede ver”. O sí, quizá. Pero bueno, esta queda como sugerencia. Entiendo que poner de acuerdo a todo el mundo no es tarea fácil. Además por ser la primera edición, tiene todos mis elogios.

Salimos del número 21 de la Avenida Pedro Díez para pasar al 25. La catorce quince (cerrado). Mala Fama Estudios (cerrado). Menos mal que Nave Oporto se presenta a nosotros en todo su esplendor: una yincana de esculturas, objetos esmaltados cubriendo lisas superficies geométricas, que enmarcan nuestro ángulo visual. Todo un ejercicio de recopilación de ideas y colores a través de la producción sobre madera, acero, papel, vinilos y cuantos más soportes puedan soportar todo el ingenio de unos creativos que, en su mayoría, ya tienen amplia visibilidad en el panorama artístico nacional e internacional. Cuento doce nombres en el listado de presencias: BelénFOD, Irma Álvarez-Laviada, Manuel Saro, María Tolmos, Miguel Ángel TorneroMiki LealNicolás CombarroRaúl Hidalgo, Santiago Giralda, Sonia NavarroToni Ramón.

Esculturas expuestas en Nave Oporto

– ¿Habéis cogido una tarjeta?

La que nos habla es Sonia Navarro que se apresura a buscar il biglietto da visita con el sello de Nave Oporto.

– Sí, muchas gracias. Ya la tengo.

Efectivamente ya había recopilado la información pertinente a este espacio en la mesa que, casualidad, era justamente la suya. Percibo como un hilo conductor en las obras que pueblan el taller. Aunque es cierto que las técnicas y los materiales más dispares recorren todas y cada una de las estanterías. Pinceles, botes de spray, barnices, lienzos, cintas adhesivas, entre un vinito y unas risas. Se nota que no es casual. Hay buen ambiente. Sonia me cuenta que el hecho de ser amigos les ha ayudado a estructurar un espacio flexible a la hora de trabajar (me enseña unos paneles/armarios que se pueden desplazar) y que esta elasticidad de planteamiento operativo se traslada tambén a las decisiones que toman como colectivo, manteniendo, a la vez, su identidad personal como artistas.

(TO BE CONTINUED…Capítulo 2.2)

Autor

Andrea Perissinotto
Andrea Perissinotto es un artista italiano y comisario independiente. Vive y trabaja en Madrid desde el 2007, donde ha realizado diferentes exposiciones tanto individuales como colectivas. Sus obras se encuentran en galerías de Madrid como en colecciones particulares y públicas de distintos países. Entre sus proyectos de comisariado destacan “Exposición N. 1 (acto primero)” en Matadero Madrid y “Day Use” para el proyecto de nuevos comisarios en ROOM ART FAIR #3.

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