Amor en el Zoo

Amor en el Zoo

Me gustaría hacerte el amor como lo hacen ellos.

Te dije mientras paseábamos por el Zoo y tú mirabas hacia la jaula a oscuras, iluminada con nuestras miradas, algo así como el aliento insatisfecho de los pulmones. Y a mí me gustaría que me lo hicieras, dijiste a punto de traspasar el cristal con las palabras. Amarnos aunque nos miren, amarnos para ofrecer un sentido, una liturgia a la capacidad del hombre para convertirse en dios, dijiste o lo dije yo, apenas lo recuerdo o creo que no lo recuerdo.

La comunicación estaba en las metáforas, eso es lo que recuerdo.

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

5 comments

  • El relato de hoy me recuerda al superhombre que, según Nietzsche representa el amor a la vida, el sentido de la tierra y la exaltación de los instintos ascendentes. El hombre para convertirse en superhombre expulsa de su vida y de su interior a Dios; de esta forma le sustituye por el superhombre, con plenitud y voluntad de poder y de dominio sobre sí y sobre los demás.

    En el discurso narrativo de este delicioso relato, diría Ricoeur, cuando lo interpretamos en realidad colocamos el ser en el mundo bajo el concepto del amor (en el texto), siendo el que sostiene el hilo conductor y nos recuerda al traspaso del cristal con las palabras. El autor consigue una potente verosimilitud con sus palabras que le sirven para autentificar una verdadera historia de amor a través del propio lenguaje en donde existe un desplazamiento de significado con una finalidad estética de las metáforas; así, como dice Sotelo, la comunicación es y sigue siendo la base y semejanza por analogía entre el ser humano y muchas veces, los propios animales… Desde la Poética y la Retórica de Aristóteles la evolución de la metáfora por analogía ha evolucionado siempre desde la base del conocimiento, siendo uno de los precursores sin duda del estudio de la anatomía de los animales, sentando una clasificación del reino animal.

    El recuerdo aparece como una huella invisible e inconsciente que late en el propio meollo del relato; el amor trasciende al puramente físico a través de las miradas de los amantes. La racionalidad y el pensamiento de los humanos en contraposición al instinto animal que a veces, el propio hombre envidia como forma natural de desarrollo.

    Felicito y doy la enhorabuena a Justo Sotelo por este hermoso relato, por su hilo conductor, su poeticidad en el lenguaje y por la elegancia y sutileza con la que muestra a sus personajes. Un abrazo amigo mío.

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  • El simbolismo animal, vecino de lo monstruoso, recuerda constantemente al humano su parte instintiva e incontrolable y el lugar que ocupa en el universo. Funciona como un doble reflejo: al sentirse formar parte del mundo natural y a la vez distinto de él, por un lado constituye un “soporte conceptual de la diversidad social”

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