40 años de paz, de Pablo Remón

40 años de paz, de Pablo Remón

Por Luis Muñoz Díez

La propuesta de Pablo Remón, es un ejercicio interesante, que pone de manifiesto que a pesar de nuestra creencia adanista de seres únicos, que lo somos, también somos eslabones de una cadena, porque el imaginario que nos conforma es el saldo, no solo de lo que hemos vivido nosotros y con quién, también es la herencia que marcó a los que fueron nuestros referentes y nuestro ejemplo.

40 años de paz, se inicia con la muerte del general García-Morato el 23 febrero de 1980, en una simbólica casa-fortaleza de los campos de Castilla. El hombre antes de morir, es feliz embriagado de coñac y de victoria, porque Tejero acaba de tomar el congreso, y celebra que España vuelva a ser “un destino en lo universal”.

El texto de Pablo Remón es discursivo, se vale del desdoblamiento de los actores para que puedan narrar y ser narrados, emplea mas la evocación que en el diálogo. Nos muestra la historia de los García-Morato, tal y como son hoy, Julieta, la viuda del general, Ricardo, Natalia y Ángel sus tres hijos.

Francisco Reyes y Fernanda Orazi en "40 años de paz" de Pablo Remón Foto Flora González VillanuevaUna crónica de familia, ubicada en un pasado histórico y un presente, que no les es ajeno como telón de fondo. Pero el autor no incide en lo colectivo. Lo que es un acierto, así evita una lectura facilona de lo que ya conocemos, y se centra en lo que no desconocemos, que es como han evolucionado y se han integardo los herederos del general en la socieda actual. Por cierto estupendamente, no hay decadencia ni nostalgia, Ricardo, el mayor, es un ejecutivo en triunfador y amoral, como han de serlo. Natalia es una actriz sin suerte en el mercado, como tantas, y Ángel el pequeño, es un poeta maldito, ha pasado por la noche negra del alma de la heroína, la enfermedad y ejercido de Chapero, ni la misma Julieta es decadente, aunque acuse la soledad de la edad.

Las influencias familiares, son sutiles y marca nuestros actos de una forma implícita. Hay un momento en la obra, que para mi deja claro un mensaje, y es cuando Ricardo un ejecutivo amoral por genética, le confiesa a Cristina su amante, lo que para él significó ver una caja de galletas llena de billetes. Era el dinero en negro que cobraba su padre. La respuesta de la amante es clara, para mi inculpatoria y no es precisamente lo que Ricardo quiere oír, le dirá, eso es sólo un recuerdo, como mis clases de esgrima, tú cobras y cobrarás dinero en negro.

Advirtiendo así, que el pasado es sólo asumible, pero nuestra conducta presente la podemos modificar, siempre que lo deseemos de verdad, y no es lícito justificar todo nuestro presente como meras victimas de nuestro pasado.

El texto es ágil, y Remón soluciona bien las transiciones. La obra se puede valorar como un buen ejercicio de voces narrativas, incluida la complicidad con el público, al que los personajes en la piel de los actores, avisan, informan, juzgan y previenen dirigiéndose a él directamente. La historias de la madre y de los dos hijos varones, están perfectamente intercaladas en la trama, pero la de Natalia llega tarde y de una vez, cuando ya no se cuenta ya con ella. Aportando poco al núcleo central, aunque su historia está bien tramada y es ágil, como el resto, lastra el ritmo y alarga la función, sin aportar nada, como la escena de la madre con el fisioterapeuta, y su petición pueril de que le enseñe su miembro, pero lo segundo se puede tomar como una travesura de Remón.

Francisco Reyes y Emilio Tomé, son los hermanos Garcia-Morato en "40 años de paz" de Pablo Remón Foto Flora González Villanueva

Francisco Reyes y Emilio Tomé, son los hermanos Garcia-Morato en “40 años de paz” de Pablo Remón Foto Flora González Villanueva

El personaje de Ricardo hijo mayor, está tan bien trazado como interpretado, por un actor extraordinario, Francisco Reyes, que sobresale en el resultado final de la obra. No porque el resto de personajes estén carentes de interés o los intérpretes no realicen un buen trabajo, sino por la excelencia de su interpretación que es compacta, al inicio de la obra, cuando se desdobla en su padre, solo con su voz compone un retrato que nos ubica en la época y con el personaje de una manera  precisa.

A pesar de cuando o donde esté introducida su historia, Ana Alonso compone perfectamente bien a Natalia, manipuladora, con una sola idea pero fija, tan amoral como su hermano Ricardo y tan poco afectiva como la madre. La actriz está estupenda tambien como Cristina, la amante de Ricardo García-Morato, que a lo tonto, es la que le mueve el suelo y por afinidades también lo hará su ex novio el Dj -interpretado por Emilio Tomé-.

La bella actriz Fernanda Orazi, es la madre, realiza con Remón una pirueta. Su edad no se ajusta a la de Julieta personaje, pero el resultado tiene coherencia, porque los padres inoculan filias y las fobias a sus hijos cuando son jóvenes. Los hijos los quieren  fuertes e indestructibles, y el personaje de Julita, perdería fuerza, si la interpretase una anciana como le correspondería.

Fernanda Orazi y Francisco Reyes y en “40 años de paz” de Pablo Remón Foto Flora González Villanueva

Emilio Tomé es Ángel, de todos los personajes que interpreta el actor, este es el que menos se ajusta con físico y condiciones. Está perfecto como el Dj que cuenta su “Epifanía”, pero como Ángel, un poeta homosexual, maldito y ex drogodependiente y enfermo, le sobra salud y energía e incluso coherencia.

40 años de paz, es una obra totalmente recomendable, por sus hallazgos. Un paso adelante para Pablo Remón como dramaturgo, y como director, porque los actores están muy bien movidos, y no es casualidad cuando todo un elenco realizan tan buen trabajo en su conjunto, sin olvidar que la factura de la obra es excelente, y eso se agradece.

403

Los tres hermanos Garcia-Morato, Francisco Reyes, Emilio Tomé y Ana Alonso, dormida la madre Fernanda Orazi Foto Flora González Villanueva

40 años de paz se estrenó el 25 de noviembre de 2015, en los Teatros del Canal -Madrid-, dentro del XXXIII Festival de Otoño a Primaver / Autor y director: Pablo Remón / Interpretes: Francisco Reyes, Fernanda Orazi, Emilio Tomé, Ana Alonso /Ayudantes de dirección: Raquel Alarcón y Rennier Piñero/ Producción: Silvia Herreros de Tejada / Iluminación y espacio sonoro: Eduardo Vizuete y David Benito / Escenografía y vestuario: CajaNegra TAM / Fotografías: Flora González Villanueva.

En cartel en el Teatro del Barrio -Madrid-, mas informaciñon aquí

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *