Carlos Martínez-Abarca, lleva a la escena “1984” de George Orwell

Carlos Martínez-Abarca, lleva a la escena “1984” de George Orwell

Los actores Cristina Arranz, José Luis Santar, Luis Rallo y Alberto Berzal, en un momento de la representación de “1984“, de George Orwell, puesta en escena por Carlos Martínez-Abarca.

 

Por Luis Muñoz Díez

1984”, la función que nos presenta Carlos Martínez-Abarca, es la adaptación de la novela de ficción-política “1984” publicada en 1949 de George Orwell. El autor y periodista nacido en 1903, en un Impero británico aún poderoso, en principio ve en el socialismo una forma de lucha contra los abusos del Imperio, pero después de su paso por la guerra civil española del 1936, se posiciona en contra del totalitarismo tanto nazi, como estalinista.

Lo anterior es importante para entender la ficción política de 1984. En la que el autor muestra un estado totalitario que quiere imponer la alienación del individuo. Orwell introduce en esta obra por primera vez la figura de “Gran Hermano” o “Hermano Mayor” que, con una mirada omnipresente, vigila al individuo siempre y en todo lugar. Materializa el miedo ancestral en la simbólica la habitación 101, un lugar en que se somete al individuo con su propio miedo más arraigado, que le hará perder cualquier tipo de ética o empatía.

Otra forma imprescindible de alienación en “1984” es el empobrecimiento del lenguaje. Aplicando la teoría de que lo que no forma parte del lenguaje no se puede pensar, y la mejor forma de anular el pensamiento libre, es no contar con léxico que no nos permita expresarnos, ni conformar el propio pensamiento.

Lo primero que quiero reconocer antes de empezar a escribir sobre la función que nos presentan, es el merito y la oportunidad de Javier Sánchez-Collado y Carlos Martínez-Abarca, para abordar un texto que a priori, es tan complicado de representar, pero que no me extraña que lo hayan hecho. Aunque a la novela se le etiquete como “ficción-política”, hay tantos puntos identificables con la realidad que estremece, por lo que su mensaje tiene total vigencia.

La obra está representada por cuatro actores: Cristina Arranz, Alberto Berzal, Luis Rallo y José Luis Santar, con algún doblete. Se mueven por una escenografía provista de pantallas, desde las que observa “Gran hermano”, muebles y utilería de hierro, que con sus golpes, roces y chirridos, sitúan muy bien al espectador.

Carlos Martínez-Abarca, dirige a los actores de una forma primorosa, abre historias o cambia la entidad del personaje con pericia para que el espectador siga con la narración sin ninguna duda.

Es una obra dura con pocas concesiones, aún contando con el texto extraordinario de Orwell, versionado con tacto y acierto por Sánchez-Collado y Martínez-Abarca. La adaptación al cine o al teatro de una obra literatura, suele convertir la historia en un árbol sin hojas, y en este caso sales de la sala con la sensación de que el mensaje del autor aguanta con brío la su adaptación.

Como decía la dirección de actores es primorosa en su totalidad, aunque hay un protagonista indiscutible, matizado de una manera compacta por el actor Alberto Berzal. Cristina Arranz es la única mujer sobre la escena, y la actriz logra dar un tono acertado a cada faceta de su personaje. Luis Rallo interpreta a un malo, malísimo, el actor sabe aprovecharlo y se luce. José Luis Santar es un actor comodín, antipático en todos sus cometidos, que el actor asume de una forma impecable.

Quiero señalar lo bien que resuelve Martínez-Abarca, tanto la tortura como la materialización de la habitación 101. El duro cuento de George Orwell llega integro al espectador, porque el buen trabajo de adaptación, dirección e interpretación lo hacen posible. No lo duden, si aprecian el buen Teatro, vayan a verla.

 

Título 1984, basada en la obra de George Orwell Versión Javier Sánchez-Collado y Carlos Martínez-Abarca Dirección Carlos Martínez-Abarca Intérpretes Cristina Arranz, Alberto Berzal, Luis Rallo y José Luis Santar.

En cartel en el Teatro Galileo -Madrid- más información sobre fechas y horarios aquí.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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